Castagnino,
Lucrecia Elena
Actriz – Autora Dramática – Directora Teatral - Poeta
(indice)
Nacida
en Rosario el 12 de enero de 1927.
Padres: Elena Fidanza y Manuel Alberto Castagnino.
Hijos: Lucrecia Escudero y Juan Manuel Mathé.
En
1927 son muchos los países que tienen intereses económicos amenazados
por la guerra civil china y que por este motivo viven como inminente su
intervención en aquél conflicto interno.
Nicaragua,
víctima de la invasión norteamericana, es defendida por Sandino, que
recibe la aprobación y el apoyo de toda Latinoamérica.
Durante el mes de abril, en Estados Unidos, son condenados a muerte
Sacco y Vanzetti, lo que provoca reacciones en todo el mundo.
En
nuestro país se avecinan nuevas elecciones presidenciales.
En ellas, que ocurrirán al año siguiente, se enfrentarán Melo y
Gallo -representando al sector gobernante-, a los que finalmente resultarán
triunfadores, Yrigoyen y Beiró, de la Unión Cívica Radical.
Ricardo
Aldao gobierna la provincia cuando, en Rosario, nace Lucrecia Castagnino.
Allí realiza sus estudios primarios, a los que seguirá el
bachillerato en el Liceo Nacional de Señoritas “Bernardino
Rivadavia”, más tarde la licenciatura en Filosofía en el Instituto
Libre de Humanidades de Rosario, y hasta el 5to. año de Letras en la
Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional del Litoral.
A
partir de 1959 y durante dos años se desempeña como ayudante alumna en
la Cátedra de Literatura Argentina, cargo que obtiene por concurso.
Volcados
su pasión y su talento al teatro, en 1961 recibe una beca del Fondo
Nacional de las Artes para cursar estudios en la Escuela Nacional de Arte
Escénico de Buenos Aires; y durante 1964/65 es becada por la Organización
de los Estados Americanos para continuar su formación y obtener el Master
of Theatre de la Georgetown University de Washington, Estados Unidos.
Como
actriz, son innumerables sus interpretaciones de personajes -muchas veces
protagónicos- creados por ella misma, así como por valoradísimos
autores: “El soldado de Chocolate” (B. Shaw), “Fiebre de heno” (N.
Coward); “Arlequín, Servidor de dos patrones” (Goldoni), “Canciones
para mirar” (M. E. Walsh), y de su autoría: “El Manzano Florido”,
“Buenos Aires ida y vuelta”, y “Cuentos para cantar y bailar”
(Castagnino - Pombo). Unas
veces lo hace sobre las tablas argentinas o extranjeras, y otras a través
de los micrófonos de Radio Nacional Rosario, en la que es una de las
voces fundamentales del Ciclo de Obras de Teatro Universal, con las obras:
“Los Expedientes” (M. Denevi), “El zoo de cristal” (T. Williams),
“Las preciosas ridículas” (Moliere), “El herrero y el diablo” (J.
C. Genet), “Vestir al desnudo” (Pirandello), “Aceite” (E.
O’Neill), “Cándida” (B. Shaw), entre otros.
En el Ciclo “Grandes obras de teatro universal”, emitido por
Canal 7 de Buenos Aires, y galardonado con el Premio “Martín Fierro”
al mejor programa televisivo 1961/62, interpreta “La mucama”, en la
obra “La cantante calva”, de Ionesco.
Lucrecia
Castagnino es además una prolífica autora.
Dan prueba de esto: El
manzano florido u Oh! Aquellos
buenos tiempos, comedia
musical con la que se estrena el teatro de Verano del Jardín Botánico de
Buenos Aires, con el auspicio de la Secretaría de Cultura de la
Municipalidad de Bs. As., traducida al inglés y estrenada en Washington
bajo la dirección de su autora en el Teatro de la Georgetown University
EE.UU.; Tiempo de Vida,
cantata, con el auspicio del Fondo Nacional de las Artes y la Secretaría
de Cultura de la Municipalidad de Bs. As..
Estas dos obras fueron transmitidas por Canal 7 de Bs. As., y
auspiciada , Tiempo de Vida, por las Naciones Unidas. Y sigue: Veraneo, Teatro
de Arte, bajo la dirección de Antonio Gasalla, auspiciada por la Secretaría
de Cultura de la Municipalidad de Buenos Aires; El Caleidoscopio, con las actuaciones de Carlos Perciavale, Antonio
Gasalla, Edda Díaz y Nora Blay, dirigidos por la autora; Buenos Aires ida y vuelta, comedia musical, con música de la
autora; Cuentos para cantar y bailar,
pasatiempo musical infantil, con música de la autora, transmitido por
televisión por Telecóm, Colombia, con el auspicio de Cafeteros de
Colombia, y reestrenada en 1982 especialmente invitada por la Dirección
de Turismo y Cultura de la ciudad Balneario de Villa Gesell; Uncle Wiggily in Connecticut”, teatralización de un cuento de
Salinger; Doña Martina, Juan
Mrcdv, pintor, soldado y enamorado; Un
latino en Nueva York, seleccionada por Kive Staif, para la temporada
1982/83 en el Teatro Municipal “Gral. San Martín” de Bs. As.; El
rosa es tu matiz o Pritticholl,
la amante del virrey, seleccionada por el director de la Comedia
Pcial. de Bs. As., para ser representada por dicho organismo teatral; y su
recordada Tetralogía Latinoamericana que integran Muere el Quetzal (se revive a través del romance entre Hernán Cortés
y la Malinche, el encuentro entre España y América), La
Perricholi (se ubican en pleno Virreinato del Perú y relata la relación
entre españoles y criollos y el amor desafiante del Virrey Amat por su
amiga mestiza), Doña Martina (ejemplo de valentía, historia de Martina Céspedes,
que defendió el suelo de Buenos Aires colonial contra el invasor inglés)
y Manuela Saenz (se relatan los
amores de Simón Bolívar y Manuelita Sáenz); que estrena tanto en la
Argentina como en Bogotá, Lima y Washington.
Dice de esta obra Adolfo Martínez: “Las obras se imponen como
cantos de grandeza y de heroísmo y están estructuradas a través de
humor, música, canciones, dramatismo y encanto y por ellas desfilan
personajes que aquí despojados de todo acartonamiento se presentan como
seres que viven con calor y dolor sus respectivas existencias.
Conocedora de los nada fáciles artilugios teatrales, Lucrecia
Castagnino elaboró estas historias que necesitan de su traslación escénica
para saborear aún mejor sus virtudes, con un enorme respeto por esos héroes
que edificaron las bases de la liberación sin otro premio que el respeto
de sus pueblos” (diario La Nación,
Buenos Aires, febrero de 1989). Y
Héctor Barreiros: “Curiosamente, cuando todo parece indicar que el
hecho teatral intenta liberarse de la literatura para convertirse en algo
más dinámico, este libro nos lleva a tomar conciencia de lo que ha
perdurado el teatro, a través de los siglos, y de lo que tenemos
conocimiento, lo ha sido por medio de la escritura.
Estas cuatro obras demuestran que los hechos históricos pueden muy
bien ofrecer atractivos a la escena, y esta forma puede, a su vez,
convertirse en un hecho literario” (Diario La Capital, Rosario, dic. 1988).
Estrena
en 1977 Rosario ida y vuelta,
comedia musical de su autoría, con el auspicio de la Dirección Pcial. de
Cultura, en Rosario; pone en escena en 1980 bajo su dirección, el
grotesco de Alberto Novión Don
Chicho, con el auspicio de la Dirección Pcial. de la Cultura y de la
Dirección Municipal de Cultura de Rosario.
Comienza
a escribir en 1982, El viento de la
muerte, a pedido e invitada por el “Teatro Abierto”, Buenos Aires;
y Construyamos una villa,
comedia musical infantil, con música de Carlos Castro.
Es invitada éste mismo año por el escritor y director teatral
rosarino Lauro Campos, a integrar el elenco de “Adoptivas”, con un
papel protagónico.
Escribe
además poesías y traduce del inglés Infancia
y soledad de Erik Erikson; La
personalidad del hombre a la luz de la parapsicología de Tyrrel; Una
muerte en la familia, de James Agee (mencionada como la mejor traducción
del año), entre muchos otros; del francés, Literature
et sugestion, y varios números de la revista Planete, y del Italiano, Análisis
de la revolución peruana, y artículos para las revistas Estrategia
y Claudia Casa.
Son
además muy valorados sus ensayos Rosas y su influencia en la literatura argentina, El
tema del coraje en Borges y Goldoni
y la comedia del Arte (ambos publicados por el diario La
Capital de Rosario); y El Teatro
de la forma y de la antiforma y Crítica
teatral (que aparecen en otro medio rosarino de importancia: La Tribuna).
Directora
de gran empuje, integra además el movimiento que da origen a gran
cantidad de teatros independientes, en el que inscriben sus nombres
personalidades de la talla de Alejandra Boero, Pedro Asquini, Onofre
Lovero y Héctor Alterio, entre tantos otros: el Centro Dramático del
Litoral, en Rosario, 1955 (Premio de la Crítica, 1957); el teatro de
bolsillo La Recova, en Buenos Aires; Meridiano 61, (Premio de la Crítica
1959/60), Creación del Primer Teatro de Verano, Rosario, 1959; y La
Lechuza, A.R.I.C.N.N.A., son ejemplos de los grupos que deben su
nacimiento a Lucrecia Castagnino, que también trabaja, junto a los
profesores Néstor Nocera y Luis Diego Pedreira, en el proyecto que en
1971 se concreta con el nombre de Escuela Nacional de Teatro de Rosario.
Dirige
el Ciclo de Teatro Argentino por LT8 con obras de Juan Cruz Varela, que
emiten radios de México y Costa Rica (1982).
En
1966 obtiene el Primer Premio del Instituto Nacional de Cinematografía
por el guión para el cortometraje “Tiempo de Vida”; y en 1971, el
premio de poesía “Belén de Osma” en Lima, Perú.
La
Universidad de Georgetown la invita, en 1966, al Seminario de Autores
Teatrales y la nomina como Miembro Honorario Vitalicio de la Escuela Mask
and Bauble -que data de 1862-, por su labor.
En
Bogotá, durante 1969, es jurado nacional del 5to Festival de Teatro -que
organiza el Teatro Colón de esa ciudad-, en el que, como invitada de
honor y fuera de concurso presenta “Canciones para mirar” de María
Elena Walsh, con el auspicio de la Embajada Argentina y el Instituto
Colombo-ltaliano.
Al
margen de su actividad teatral dedica otra parte de sus esfuerzos para
fundar en Rosario, la institución “Amigos de la Música” -trabajo que
en ésta le significa el Prix D'Honeur, recibido en Gstaad de manos de
Yehudi Menuhin, y Premio de la Academia Internacional de Música Menuhin-;
y la Fundación Museo de Bellas Artes “Juan B. Castagnino”, donde es
también Miembro.
Presenta
y publica en 1992, su libro Mosaico
Urbano, con prólogo de Angélica Gorodischer; y el tercer tomo de su
obra escénica, con el libro Veraneo
y Tormentas.
Es
invitada a las Segundas y Terceras Jornadas “Los Dramaturgos/as del
Interior del País”, de la Universidad de Buenos Aires, Facultad de
Filosofía y Letras, donde por la relevancia de su obra Tetralogía
Latinoamericana es leída la ponencia “La representación discursiva
de la historia en la Tetralogía de Lucrecia Castagnino”, a cargo de la
Lic. Estela Castronuovo.
Actriz,
autora, directora, poeta, periodista, espíritu fundador que obra para que
otros, como ella, puedan desentrañar su mundo interior sobre un
escenario, docente además, todos estos roles eligen
a Lucrecia Castagnino, para ser encarnados con intensidad y talento.
Abril
(fragmento)
Se
querían por sobre los puentes
que
unen y cruzan las aguas
cortándolas
Se
querían por encima de los techos
y
el vuelo de los pájaros
por
sobre la transparencia de los labios
y
las caricias
en
cada mirada que caía lentamente
acariciando
las hojas de los árboles
desnudando
los árboles
como
el viento
Se
querían suavemente
como
los pétalos en la intimidad de la flor
y
a veces se desgarraban para acercarse más
para
poseerse también en el dolor
en
todas las negaciones
y
en las rebeldías últimas
con
que intentaban derribar el mundo.
Lucrecia
Castagnino
(indice)
Daneri,
Leticia
Empresaria
– Cantante y Compositora
(indice)
Nacida
en Rosario, el 18 de octubre de 1934.
Padres: Aída Felisiani y Esteban Juan Daneri.
Esposo: Tulio Cosenza Greco. Hijos:
Manuel Fernando y Esteban Eduardo Antelo Daneri.
Nace
Leticia Daneri en el año en que Lino Eneas Spilimbergo (argentino), pinta
Figura, y el alemán Paul
Hindemith nos deleita con la música de Matías, el Pintor, y F. Scott Fitzgerald (EE.UU.) escribe Tierna
es la noche. Los físicos
Irene y Fréderic Joliot-Curie (franceses) producen la radiactividad
artificial y el 10 de setiembre la capital argentina se conmueve ante la
realización del Congreso Eucarístico Internacional, llegando a Buenos
Aires como Legado Papal el entonces cardenal Eugenio Pacelli, quien más
tarde ocuparía el trono pontificio.
Leticia
Daneri provenía de una conocida familia de Rosario, una familia de
industriales, dueños de una empresa de autopartes en dicha ciudad y en
Buenos Aires.
Adolescente
aún, comienza a perfilarse triunfadora dentro del panorama por el que la
lleva su inteligencia y versatilidad.
Sus primeros recuerdos la retrotraen a los cinco años cuando
concurre a la plaza llevada por su abuela y primera orientadora lírica
musical, y canta o recita siendo aplaudida por los asistentes a la misma.
Pero antes de dedicarse a la vocación artística en la que hoy se
destaca, transita largos caminos.
En
1951 egresa Maestra en la Escuela Normal No. 1 “Nicolás Avellaneda”
de Rosario y se gradúa en Relaciones Públicas como Auxiliar y
Consultora. Realiza cursos en
la Bolsa de Comercio y se diploma en Estudios Sociales.
En el Instituto Superior Internacional de Relaciones Públicas de
la Capital Federal, presenta su tesis sobre: “Estudio de Relaciones Públicas
Aplicadas a una Empresa”. La
aprueba con notas distinguidas, en 1968. Dentro de la especialidad participa en congresos nacionales e
internacionales. Estudia
francés, italiano, alemán e inglés.
Fallece
su esposo Antelo. Tiempo
después la Agrupación “Música de Buenos Aires”, le ofrece realizar
una gira por Europa llevando La Misa
Criolla de Ariel Ramírez, entre otras partituras. Corría el año
1971, y así inicia su carrera artística.
Es entonces cuando se instala en Suiza, donde trabaja, y en los días
libres, canta en pequeños locales de Montreux y Lausana.
En tanto sus dos hijos estudian en la Universidad de La Sorbona,
París. Leticia ingresa luego
como socioterapeuta en la Clínica Siquiátrica Malevox del Cantón Valais
de Suiza, y ejerce iguales tareas en la Clínica de Pragins en Lausana. Su
labor-terapia consiste en organizar a los pacientes en coros y fanfarrias,
y actividades sociales y recreativas.
Por
circunstancias de su vida se afinca en Ginebra.
“En
aquel momento –explica-, allá en Europa, temí perder -temimos perder
la identidad-, y regresamos”. Era
el año 1975. Volvía con
conocimientos de alemán, idioma estudiado en el Instituto Goethe de
Rothemgurg, y perfeccionó sus estudios de inglés, en la Universidad de
Ginebra -Suiza-.
Sabía,
además, que tendría en la empresa de su padre un lugar seguro.
Efectivamente, ocupó en la firma la dirección de Relaciones Públicas
de ARCAMSA, filial comercial de Daneri ICSA, y es además Directora de la
firma Daneri (ICSA).
Aquellos
años en Europa, la habían definido como artista, por lo que al regresar,
paralelamente a sus actividades empresarias, siente la necesidad de
continuar con su carrera de cantante y compositora.
Tal es así que produce en su ciudad natal un ciclo televisivo de
dos meses por Canal 5 , participa en la creación del grupo “Escena
75”, con el que debuta en 1987, con el espectáculo El gigante de ojos azules, en homenaje a Nazim Hikmet.
En
1976, radicada en la Capital Federal, se perfecciona vocalmente, toma
cursos de teatro y cancionística y asiste a talleres literarios.
Durante
la temporada de 1978 interviene en el “Recital x 3”, en Mar del Plata,
junto a Osvaldo Piro y Facundo Cabral.
Ese mismo año integra la primera delegación artística que llevó
aliento a nuestros soldados confinados en el sur del país por el
“conflicto del Beagle”.
En
1979, actúa en Punta del Este durante toda la temporada, junto al maestro
Virgilio Expósito. En Río
de Janeiro y San Pablo –Brasil-, la contratan, en 1981, por el término
de cuatro meses para presentar repertorios argentinos.
En el mismo año graba para RCA Víctor –actualmente GMG-.
La
producción de “El Diluvio que viene” (comedia musical), la invita a
desempeñar uno de los papeles protagónicos junto a José Trelles.
En este espectáculo canta, baila y actúa, en las dos últimas
temporadas que se ofrecen en Buenos Aires.
Pero
ella, creadora, necesita componer sus canciones, las que actualmente
(2000) suman más de 55, otras en preparación, y tantas veces han sido
requeridas por importantes cantantes.
Durante
el año 1983 se presenta con éstas en el Bauen Hotel de Buenos Aires.
En el mismo año, con los auspicios de la Secretaría de Cultura de
la Municipalidad de Buenos Aires, lo hace en el Teatro General San Martín
de la Capital. Ese mismo año
da recitales en estadios, facultades y teatros municipales y es nombrada
Miembro del Movimiento “La Nueva Canción Argentina”.
En
el espectáculo “Poesía, canción 84” se presenta por segunda vez y
pone en su canción la poesía de Beatríz Shaefer Peña.
Ofrece recitales con temas propios y de otros tantos autores
argentinos en cafés literarios y cafés concerts.
Lleva
a escena espectáculos musicales y realiza ciclos a través de la Secretaría
de Cultura, en hospitales, escuelas, estadios y parques.
En
1986 estrena en el café Mozart “De heroínas y cancionistas” –Historias
de la mujer en el tango-, sobre una idea personal y con la dirección
de Santiago Doria. Canal
11-13 y 9 de televisión, cuentan con su presencia actoral.
La
Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Buenos Aires la invita a
formar parte del ciclo “Presencias” que convoca a las principales
figuras del quehacer artístico de la Capital Federal, por lo que sus
recitales son escuchados en diversas facultades. Ilustra con sus canciones presentaciones de libros de
escritores.
Leticia
Daneri, imprime su propio sello a las actividades que realiza.
En un reportaje, de los tantos a que se somete, manifiesta: “Me
considero un ser positivo y quisiera a través del contacto fluido con el
público, poder transmitir mi mensaje de fe en las cosas, en la gente y en
la vida”.
Actualmente
sus cassettes y longplays son
escuchados en el país, Chile, y Uruguay; en ciudades del interior y en
numerosas del exterior. En
la revista del diario La Nación
aparece un conceptuoso reportaje que firma el escritor Ignacio Xurxo.
Transmitir
la calidez que habita en Leticia Daneri por medio de la palabra es casi
imposible. Sólo deseamos
mostrar algo de la humanidad que la trasciende.
Casada
actualmente con Tulio Cosenza Greco, y radicada en Buenos Aires sigue
actuando y disfruta del éxito relevante de sus hijos ya hombres.
En
1987, estrena en “Lo de Ceretti”: “Tango Mujer”, nuevamente con la
dirección de Santiago Doria, acompañamiento y dirección musical de
Virgilio Expósito.
En
1988 ofrece un espectáculo nunca visto en
Argentina, denominado “Historia del Vals” en el Hall Central
del Teatro San Martín, con la participación de Lito Valle y su orquesta.
Su
espectáculo en el Café Gran Aldea, dura más de tres meses.
En ese mismo año participó del Programa Extensión Cultural,
organizado por Pro Música, continuando con presentaciones televisivas.
En 1989 graba un disco con temas propios y arreglos del maestro
Oscar Cardozo Ocampo titulado: “A vestirse de colores”, finalizando el
año con un ciclo en el Café Mozart.
En 1991 lleva el espectáculo a las costas uruguayas.
Es
invitada por Antonio Gasalla a su programa y concurre a otros como los de
Radio “El Espectador” y “Maldonado”, en Uruguay.
Al
finalizar la temporada de verano, recibe en Punta del Este (Uruguay), el
premio a “La Mejor Cantante Femenina”.
De
regreso a la Argentina continúa con sus presentaciones televisivas y
comienza su nuevo ciclo denominado “Y cómo no quererte, Buenos
Aires”, con el aporte especial de Virgilio Expósito en el Café Mozart.
En
1992 lanza su tercer L.P., “Corazón sin botones”, con la dirección y
arreglos musicales del maestro Juan Carlos Cuacci.
Continúa
con sus ciclos en el Café Mozart y en el Café Merlyn, de Buenos Aires.
En esta ciudad da dos conciertos realizados en el Teatro San Martín,
y un trabajo discográfico basado en los más importantes temas de las más
famosas comedias musicales de todos los tiempos (“Hello Dolly”, “My
Fair Lady”, “Cats”, “West Side Story”, etc.) se presenta en este
año.
El
9 de noviembre de 1994 y a total beneficio de: F.C.E.N.I. (Fundación
Centro Enfermedades Neurológicas Infantiles) y Rotary Club (Distrito
49/80), da un concierto en el Teatro Opera de Buenos Aires, bajo la
dirección musical de Emilio Valle.
Opinan
sobre ella los críticos de los diarios de Buenos Aires.
La Nación dice: “Leticia Daneri crea un nostálgico y fascinante
paseo, por el tango”. La
Razón: “Una hermosa antología tanguera, dicha con clase por una
mujer de muy buena estampa y muy buena voz”.
Ambito Financiero: “El dominio de la escena que luce la Daneri,
sumado a su fina sensibilidad y el acierto y buen gusto con que encara su
repertorio, redondean un espectáculo de óptima calidad.
La presencia del maestro Virgilio Expósito le añade un matiz
lujoso”. El Clarín:
“Leticia Daneri luce sus propios recursos, entre los que sobresale una
expresividad vocal y corporal que se adapta a la picardía del cuplé, al
lirismo de la balada y del tango canción y al descaro del lunfardo”.
El
siguiente fragmento pertenece a la Milonga sureña, Por
las heridas del tiempo que figura en el longplay Un
corazón sin botones, estrenado en Punta del Este (verano de 1993),
cuya música y letra le pertenecen y está inspirada en el libro Por
las heridas del tiempo de Gloria de Bertero.
Por
las heridas del tiempo
llenan
malvones mi alma,
el
recuerdo de mi padre,
los
recuerdos de la casa,
y
esos días de festejos
de
alegrías no olvidadas,
y
esas tardes tan serenas
de
filosóficas charlas.
Yo
conocí las orquídeas
las
rosas rojas, las blancas;
flores
de grandes salones,
flores
de fiestas mundanas:
pero
tan sólo un perfume
logró
impregnarse
en
mi alma, el del humilde malvón,
que
orgulloso me acompaña.
Presenta
en 1995 su nuevo trabajo discográfico Leticia
Daneri Canta a Buenos Aires, acompañada por O. Cardozo Ocampo y O.
Montes, editado por Milán Sur y distribuido por B.M.G..
Numerosos
son los recitales que presenta éste y el siguiente año en Bs. As.. Mencionamos: “Martes de Tango” y “ Ciclo de Música
Argentina”, ambos en el Teatro Nacional Cervantes, organizados por la
Secretaría de Cultura de la Nación; “Concierto Misa Tango” en la Basílica
del Convento de Sto. Domingo, a beneficio de dos entidades asistentes a
enfermos de SIDA, auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Nación y
el centro de Divulgación Musical; Recital en el Ciclo “Voces”
organizado por la Fundación A. Piazzolla, en el Inst. Italiano de
Cultura, auspiciado por la UNESCO y declarado de Interés Municipal;
Recital de Música Ciudadana, en la Feria de las Naciones a total
beneficio de COAS.
Recibe
en 1996 de la Asociación Gardeliana Argentina, el galardón “La Orden
del Porteño” por su aporte creativo a la Música Ciudadana en sus 25 años
de trayectoria profesional. Y
también en Bs. As., en 1997, acompañada por su trío: Recital Hotel
Marriott Plaza, Función de Gala: Nina Ricci –a total beneficio de
FUNI-; 2 recitales en el Ctro. Cultural San Martín; 11 presentaciones en
la Sala “Alfonsina Storni” del Café Tortoni; Recital Museo Renault, a
total beneficio de las Damas Santafesinas; Recital Hotel Intercontinental,
a total beneficio de la Fundación Dr. Juan A. Fernández, convocada por
la Sra. Mirtha Legrand; 3 presentaciones en la Mega Exposición del Tango,
Palais de Glace,
auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Nación, Revista Gente y
Zurbarán, entre otras presentaciones.
En 1988: actúa en distintos programas televisivos; canta ante mil
personas en el Tattersäl
de San Isidro en el Aniversario del Padre Mario Pantaleo; realiza cinco
presentaciones en setiembre el Ciclo de Recitales en Clásica y Moderna,
espectáculo “Cuando uno canta”; el 14 de octubre “Tercer Concierto
Ciclo Fundación A. Piazzolla”, en el Salón Dorado de la Secretaría de
Cultura de la Municipalidad de Bs. As..
El 1º de diciembre: Recital “25 años de Leticia Daneri con la
canción”, en la Sala Casacuberta del Teatro Gral. San Martín,
auspiciado por la Fundación del mismo y presentación de un nuevo C.D. De
Clásico y otros amores, editado por Sony International.
Es
1ra Vocal en la Fundación “Dr. Juan A. Fernández”, presidida por la
Sra. Mirtha Legrand de Tinayre, entidad sin fines de lucro que, merced a
donaciones y aportes, ha contribuido con más de $650.000 en aparatología
y equipamiento instrumental de última generación para mejorar las
prestaciones médico asistenciales en el Hospital homónimo, con sede en
la capital Federal y área extendida al Gran Buenos Aires e interior del
país.
Actualmente
Leticia es esa mujer feliz, que vemos en un ámbito de cariño, formado
por sus nietos Gonzalo, Sebastián, Matías, Manuel y Candelaria Antelo, y
un sexto que ya pronto asoma.
Su
carrera continúa y continuarán los éxitos de quien sabe ser empresaria,
gran cantante y ejercitar la humanidad.
(indice)
(indice)
Nacida
en Humboldt el 27 de abril de 1953.
Padres: Filomena Paula Theler y Ado Rino Falasca.
James
Watson y Francis Crick son los nombres de los dos científicos que en 1953
logran determinar la estructura del ácido desoxirribonucleíco (ADN),
convirtiéndose de esta forma en los padres de la genética moderna.
Al cabo de sus estudios, consiguieron demostrar la manera en que
los rasgos se transmiten a través de los genes y los cromosomas de padres
a hijos, y así se perpetúan las características pertenecientes a una
especie determinada de generación en generación.
El
año político argentino se puebla de actos violentos, motivados por la
carestía de la carne, sumada a la falta de este producto -base de la
alimentación nacional- en el mercado.
En
el ámbito del folclore, cuatro muchachos oriundos de la provincia de
Salta, montados sobre sus éxitos “Lloraré” y “La artillera”,
inician el sendero que los llevará a la cúspide del reconocimiento
popular: son Los Chalchaleros.
El
doctor Luis J. Cárcamo es quien gobierna Santa Fe cuando en el seno de
una familia de músicos radicada en Humboldt, nace Rosanna Falasca. Chany –como la apodaba su madre- fue la tercera hija del
matrimonio. La anteceden María
Cristina y Ado, y le siguen Daniel, Roberto y Marcelo.
En
el Colegio “San José” Incorporado Nº
11 de la misma localidad cumple con sus estudios primarios, y en el
Instituto Comercial “Centenario de Humboldt” inicia los secundarios,
donde cursa primer año en forma completa con un promedio general de 8;06. En segundo año sólo cursa el primer bimestre con reiteradas
inasistencias motivadas por sus giras y actuaciones artísticas que ya
comienzan a ser frecuentes en esta época.
De esta manera, debido a su elección artística, es que decide
abandonar sus estudios secundarios. Su
paso por la escuela primaria y secundaria es recordado por quienes fueron
sus docentes con mucho cariño y respeto, puesto que siempre se manifestó
como una alumna ejemplar en sus estudios y conducta.
Rosanna
crece en una familia donde la música era un estilo de vida, y teniendo
tan solo 10 años, su padre descubre la particularidad de su voz en una
reunión familiar. Don Ado,
conocedor del género musical, puesto que sus padres, hermanos, tíos y
primos, todos eran cantantes, le acerca en una oportunidad un micrófono a
fin de probar sus condiciones musicales.
Como
consecuencia de ello, la incorpora a su orquesta y la lleva al pueblo
“Estación Clucellas” –Prov. de Santa Fe-, donde canta por primera
vez. En quince días le enseña
cuatro canciones y la anota de inmediato en el Sindicato de Músicos.
Junto
a la orquesta de su padre, llamada “Adito y Chany”, participan en
bailes y programas radiales en LT9 Santa Fe.
A los trece años tiene la oportunidad de presentarse ante las cámaras
de Canal 13 de Santa Fe y de la ciudad de Paraná –Entre Ríos.
En
1967 vuelve a presentarse en televisión, y es esta oportunidad es
invitada en Canal 10 de la ciudad de Córdoba.
Esta actuación le vale a Chany la oportunidad de que se la
contrate para presentarse en 1968, en el Gran Festival de Río Ceballos (Córdoba),
donde actúan grandes figuras del ambiente artístico de la Argentina. En esa oportunidad Rosanna canta canciones populares, entre
ellas, algunas en italiano. En
esos momentos, en la orquesta de su padre la acompañan dos hermanos: el
mayor, Ado, en órgano, y Daniel en bajo eléctrico.
Además la orquesta se completa con una guitarra eléctrica y un
baterista. Durante el mes de
enero de 1969 “Adito y Chany” se presentan en la ciudad de Rafaela y
allí Rosanna, ya convertida en una hermosa adolescente de 16 años, es
escuchada por el productor Julio De Martino, quién tiempo más tarde, en
la Capital Federal, logra que se la contrate para actuar, como invitada,
durante una semana en “CABO 710”, un lugar del barrio de San Telmo
donde se honra a los dos principales exponentes de la música porteña: el
tango y la milonga. Las
presentaciones, que resultan un éxito, le abren las puertas de la gran
ciudad. Poco tiempo más
tarde, inscripta en el concurso promocional de nuevos cantantes que
organiza el programa de Canal 9 de Buenos Aires “Grandes Valores del
Tango”, canta “Madreselvas” y, al escucharla, las autoridades del
canal la retiran del concurso para contratarla, con cláusula de
exclusividad, por el término de cuatro años.
Alrededor
de 1970 comienzan las giras por las diferentes provincias y por el
exterior. Su talento
incondicional y su dulzura casi alucinante, hace que la cantante ingrese a
mercados como los de Paraguay, Brasil, Chile.
Triunfa sin cuartel en Venezuela donde su éxito es total.
Llega a Estados Unidos, donde le confeccionan una series de
contratos para tentarla y llevarla a vivir a ese país, pero ella no
acepta, su corazón está en su pueblo.
En
el diario El Nacional de
Caracas, 1976, puede leerse: “En muy contadas ocasiones se produce la
conjunción de la belleza, el talento y el arte.
Y esto sucede en el caso de Rosanna Falasca, a quién ya nuestro público
conoce por sus actuaciones en televisión durante el año precedente.
Dejó la cantante argentina una excelente impresión, convenciendo
hasta los más exigentes tagófilos”.
El Heraldo de los Espectáculos
de México, así se refiere a la artista: “Rosanna considerada en su país
como la ‘Belleza rubia del tango’, es una escultural mujer de simpatía
natural, que pasó del disco a la televisión y de esta al cine. Lleva ya unos años en el medio, destruyendo el tabú que
aseguraba que la mujer no interesa en el tango.
Por otra parte, Rosanna quiere demostrar, que los méritos de su
canción logran satisfacer el interés de los jóvenes que gustan de lo
bueno. Sin dudas Rosanna es
una de las figuras más fuertes de su país y ha entrado en el cine con el
pie derecho.”
Las
alusiones que se refieren a su incursión en el séptimo arte no son para
nada exageradas ya que, en su debut, es dirigida nada menos que por Leo
Fleider como protagonista de “Arriba Juventud”; título al que se
suma, en 1972, “Siempre fuimos compañeros” en donde, bajo la dirección
de Fernando Siro, conforma junto a Donald la pareja estelar a la que
secunda un importante elenco en el que, entre otros, actúan Hugo del
Carril, Irma Roy y Jorge Barreiro. En
Colombia, el periódico El
Colombiano de Medellín de 1973, expresa sobre el trabajo de Donald y
Rosanna en este film: “Se la considera la cantante más joven con mayor
porvenir y, además, le preocupaba mucho su futuro como actríz por lo
cual estudiaba arte dramático y se perfeccionaba cada día más en este
especial trabajo actoral”. En
marzo de 1976, interviene en su tercer film “Te necesito tanto, amor”,
dirigido por Julio Saraceni e interpretado por Elio Roca, Rodolfo Ranni,
Elizabeth Killian, Carlos Scazziotta, Augusto Codecá, Nelly Panizza y la
participación especial de Jorge Barreiro.
A
partir de 1978 integra la “Cruzada Joven del Tango” y, en televisión
forma parte del selecto grupo que acompañaba al conductor Eduardo Bergara
Leumann en su “Botica de Tango”.
Julio
Sosa, Jorge Sobral, Libertad Lamarque, Enrique Santos Discépolo y Homero
Manzi son algunos de los nombres que siempre afloran de sus labios cuando
habla de aquellos a los que admira; mientras que de ella misma dice Silvio
Soldán: “Es una de las figuras jóvenes de mayor trascendencia del
tango en los últimos años, pero sobre todo, es una joven mujer cálida,
buena, compasiva, íntegra, con grandes ansias de vivir y querer.
Rosanna es un ser excepcional.”
Y
su madre, Paula, la recuerde de esta forma: “Ella repartía su tiempo
con nosotros, o iba al campo de sus tíos a andar a caballo, no había
nada que la enloqueciera tanto como los chicos y los animales y para ella
estar en contacto con la naturaleza, era un modo de vida deslumbrante.
Era una hija buenísima y muy preparada, estudió inglés y francés,
danzas con Beatríz Ferrari, canto y teatro.
Le gustaba la música moderna, pero desechaba los prototipos.
Le interesaba la filosofía oriental, practicaba yoga, leía mucho
y era muy reservada”.
Cientos
de reportajes, infinidad de declaraciones, sesiones fotográficas por
doquier y la figura de Rosanna “perpetuándose en el tiempo y la
distancia”. A lo largo de
cada nota periodística, hablaba con la sencillez que siempre la
caracterizó: “Pertenezco a la canción de Buenos Aires por herencia.
No sólo por haber nacido en esta tierra, sino porque en mi hogar
hubo tango, y del bueno. Hay
muchas letras que por más que cante mil veces, nunca dejarán de
emocionarme. Cantar es algo más
que la representación de insulsas letanías, aulladas o gritadas sin el mínimo
respeto por los más elementales principios artísticos.
Cantar es vivir, emocionarse y entregar, esta es la mejor definición”.
El
20 de febrero de 1983, ese misterio oscuro y cruel que es el cáncer se la
llevó de nuestros escenarios. Fueron
muchos los que acudieron a la despedida de la “princesita rubia del
tango” –como la define Jorge Sobral-.
Sólo vive veintinueve años, pero es un tiempo que le sobra para
hacerse amar ya sea por sus afamados compañeros en el camino del arte
popular, ya sea por esos otros, anónimos, numerosos, el público que
después de estremecerse con sus versiones de “Balada para un loco”,
“Nostalgia” y “Adiós, Pampa Mía” decide ir a brindarle ese
aplauso final, húmedo en lágrimas, que la despide frente al Panteón de
Actores del Cementerio porteño de la Chacarita.
En
abril de 1995 sus restos son trasladados al Cementerio de Humboldt, para
que descansen en medio de esa naturaleza rica que ella amaba.
El
3 de junio de 2000, la Comuna de Humboldt le rinde merecido homenaje en la
“1ra Fiesta Regional del Tango”.
Agradecemos
a los docentes y alumnos de la EEMPI Nro. 8182 “Centenario de
Humboldt” por los datos que componen este trabajo.
(indice)
Seppey
de Gay, María Magdalena
Cronista de sucesos de la colonización de Esperanza. Colonizadora.
Hacendada. Ama de Casa.
(indice)
Nacida
en Heremence -Cantón de Valais-, Suiza, el 13 de febrero de 1849.
Padres: Margarita Morand y Juan Alejo Seppey.
Esposo: Alfonso Gay. Hijos:
Casimiro, Ana María, Paulina, Alfonsina, Alfonso, María, Emilio, Elena,
Cesarea, Irma, Luis, Clotilde y ¿Mariana o Lucía?, fallecida a los 2 años.
“En
1855 el salteño Aarón Castellanos se compromete ante el gobierno para
traer 1000 familias de inmigrantes en diez años, para poblar las márgenes
del Río Salado. El Gobierno
destina 40.000 pesos fuertes, para tal fin.
Dicha cantidad la entregaría al arribo de las primeras 200
familias; pero el contratista Aarón Castellanos, tenía que avisar 4
meses antes de que llegaran para tener dispuesta dicha cantidad.
Dos años después de haber colocado Castellanos el último grupo
de las 200 familias, embolsaría Castellanos al Gobierno, los 40.000 pesos
fuertes, y antes de los 10 años” (Es copia fiel tomada del libro La
Ciudad de Esperanza (Provincia de Santa Fe), del Padre Pedro Grenón
S.J.
Más
adelante, en la pág. 67, leemos:
“Contrato
de viaje:
Para
Alexis Seppey, nativo del Valais, Suiza, de edad 53 años y
para su familia que es:
Su
esposa: Margarita Morand de 50 años.
Para
Magdalena Morand, su cuñada, ciega de 62 años.
Para
Margarita Seppey, su hija de 21 años.
Pedro
María Seppey, su hijo de 14 años.
María
Bárbara Seppey, su hija de 10 años.
Magdalena
Seppey, su hija de 6 años.
N.
Matías Seppey hijo de Mathieu, del mismo lugar, su doméstico, de 31 años.
Juntos
8 personas”.
Así
eran los contratos que traían en el fondo de sus maletas aquellos
inmigrantes, que llegaron al interior de nuestro país, en 1856, mundo vacío
de almas entonces, para levantar con su esfuerzo y sus evocaciones, lo que
sería más tarde Esperanza, nuestra Primera Colonia Agrícola Argentina.
La
familia Seppey llega a Buenos Aires el 14 de enero de 1856, con el primer
contingente de 200 familias, en el barco a vela Lord Raglant.
Con ellos, nuestra biografiada: María Magdalena.
Llegaban
para mezclar a la tierra virgen, su trabajo, sus ansias de progreso, sus añoranzas
por la patria lejana, a lo que debieron agregar la angustia por promesas
no cumplidas, y el recuerdo imborrable del viaje reciente, inacabable, que
les hablaría por las noches de lo casi imposible de un pronto regreso.
Pero ellos agitaron esta tierra detenida, y mezclándola a las
semillas nos dieron más tarde, ondulantes y pesadas mieses repletas de
harina con las que amasaron el primer pan con sabor a América.
Pero
para eso, debieron primero recorrer el Río Paraná y llegar a Santa Fe
donde los esperaban.
En
el trayecto, dos hijas del matrimonio Delleweld fallecen.
Cuando esto ocurre, las envuelven en un lienzo, y las sepultan a
orillas del río. Los padres,
llevados por la angustia, deciden regresar a su patria.
La
señora Gay, en un momento de recuerdos, manifiesta que al llegar a Santa
Fe, ven algunas casas de material -no muy numerosas- con puertas dobles
pintadas de rojo o de verde, y en el centro sólo ranchitos, y agrega:
“La mayoría de las viviendas tenían huertos frutales”.
Con todo dolor dice más adelante: “También al llegar sucedió
algo terrible. Una señora
apellidada Braun, olvida en el vapor una pañoleta y solicita a la señorita
Esser que se la busque. Sube
a la misma, pero resbala en el descenso y cae al río con un chico llamado
Pedro. Éste se salva, pero
no Ana, a la que resulta imposible hallar”.
A
este episodio narrado por María Seppey, dos poetas santafesinos le
cantan. José Pedroni dice:
“Por bajar mirando al cielo/ cayóse de la planchada,/ con todo su pelo
rubio/ con toda su carne blanca// El Paraná boca arriba,/ tres días que
la miraba/ los ojos llenos de peces/ ofreciéndole naranjas// De un lado
estaba el recuerdo;/ del otro estaba la pampa./ Entre la tierra y el mar/
Ana Esser en el agua//(...).
Y
Raúl A Mende escribe: “(...)Santa Fe le dio el beso de la tierra soñada/
y otro beso de sangre, de dolor y de fuego:/ Ana Esser, la rubia jovencita
alemana/ que soñaba las tardes enteras con el puerto/ se abrazó con el río/
para siempre en silencio; / siete leguas faltaban de caminos de tierra.../
siete leguas que ahora poblarían sus nietos/(...)”.
Recuerda
además María Magdalena que lloran las madres recién llegadas, por lo
que les dicen las señoras del lugar, sobre el peligro que correrán sus
hijos ante los indios, posibles atacantes.
Pero el indio no fue gran molestia para los primeros colonos
llegados a Esperanza; los veían merodear, pero a lo lejos, según cuentan
los historiadores.
Sigámoslos
ahora, ya van hacia la colonia en el lento andar de las carretas.
María
Magdalena no podrá olvidar su llegada a Esperanza.
Transcribimos a continuación, textuales palabras de su narración
publicada en el Diario El
Colono del 7 de setiembre de 1931, donde expresa bajo el título “El
día de la llegada a Esperanza”: “A
la colonia llegaron el 13 de febrero de 1856.
Y recuerda bien la fecha Da. Magdalena porque es precisamente la de
su cumpleaños”.
Pronto
dejará sus juegos y sus risas infantiles, para crecer, e inundada de vívidas
impresiones por los sucesos ocurridos en la nueva tierra, relatará más
tarde lo visto y escuchado, y se hará, sin querer, La Primera cronista de
los primeros años de Esperanza.
Sus
relatos concuerdan en un todo con los párrafos que dedica en el libro,
antes citado, el Padre Grenón a la familia Seppey de Gay.
En
el diario El Colono,
anteriormente citado, que gentilmente nos acerca su bisnieto, el Dr. Raúl
Luis Gay, María Magdalena relata para la historia un puñado de
recuerdos, con los que documenta: Diversos aspectos de Esperanza cuando
surge a la vida.
“La
travesía en el barco a vela Raglant cuya partida tuvo lugar el 13 de
noviembre de 1855, y -según el capitán-, fue una de las mejores”. Manifiesta
a la tripulación que: “debe venir alguna santa a bordo”, y señalando
a la tía ciega de Magdalena Seppey, que reza con unción el rosario, dice
-“Esa es la santa que nos ha protegido”.
La
señora Gay mira como a lo lejos y recuerda entonces al pasajero Antonio
Ginolet que cuando ya sólo ven agua, grita:-“Nunca más veremos
tierra”. El barco había
salido de Dunkerque, trayendo a su bordo 206 adultos y 68 niños.
Los encargados de esperarlos, le indican a cada familia la concesión
a ocupar y en la que muy pronto comenzarán a levantar su vivienda.
Este fue el primer desencanto sufrido: eran pocos los ranchos
existentes en el lugar, y aquellos abundantes montes frutales de los que
les hablaron al invitarlos a venir a Argentina, se veían convertido en
chañares, tunas y algarrobos.
“Recibieron
dos bueyes y dos caballos” –dice María Magdalena-, “con ellos debían
trabajar la tierra, y varias vacas para leche.
A muchos pobladores los caballos se les volvieron a la querencia y
como no sabían andar, les costaba volver a traerlos.
Pronto se enteran de la cercanía de un río, y sin saber que su
agua era salada, salen algunos en busca del líquido elemento, con tan
mala suerte, que por tres días estuvieron perdidos en la llanura sin límites.
Cuando ya los creían muertos, los ven aparecer cansados de buscar
el camino del regreso”.
Dice
la señora de Gay: “las tunas con su color llamativo, atrajo a grandes y
chicos. Las gustaron, sin
saber de las mil espinas que luego les tocaría quitar”.
“Fue
durante el primer año” -dice-, “que les entregaban una ración de
carne todos los días y cada mes una barrica de harina.
El lugar de la entrega se llamó proveduría y estaba ubicada donde
funcionaba el matadero, año 1931.
Su
relato es por momentos atrapante ante tantos recuerdos que la asisten, y
entretiene con su modo de narrar. En
cierto momento traza el retrato de un colono muy romántico y original,
que “por comprobar la fecundidad de tierra tan elogiada, la agujerea con
un palo y hecha en el mismo una sola semilla”.
Con picardía agrega María Magdalena: “La cosecha fue tan
abundante como el esfuerzo realizado”.
Más
tarde llegan los precarios arados de madera y por fin aquellos que
construyen herreros europeos haciendo que el trabajo rindiese más.
Pero
la colonia pasará el tremendo susto de la epidemia de viruela, a diez años
de llegar, y si bien la primera aparición no produce víctimas, lo hace
la segunda con varios decesos. Apesadumbrada
cuenta María Magdalena, los sucesos del 1 de enero de 1868 cuando se
inicia la epidemia del cólera y fallecen, entre tantos otros, su madre,
su hermano Pedro y sus tíos, Magdalena Moránd y Juan Seppey.
“Claro
que no todos los que llegamos por aquel 1856, se quedaron en estas
tierras. Pero quienes lo
hicimos, aprendimos a amarla tanto o más que a la nuestra”.
Magdalena
Seppey, se casa con Alfonso Gay en 1869, matrimonio del que nacieron 13
hijos.
Más
tarde cada uno de ellos conformará su familia que fructifica en otras
nuesvas tan dignas de respeto
y admiración como la primera.
La
casa de los Gay fue siempre mansión de afecto y consuelo.
Fallece
Magdalena a los 85 años, 79 después de su llegada a América.
Honda conmoción produjo en Esperanza esta muerte, pasando por su
casa en esos momentos una verdadera muchedumbre.
Es que se puede decir que fue una de las últimas figuras que
llegaron a fundarnos la patria -como dice el poeta-, la que se iba para
siempre.
Su
muerte enluta a las familias Gay Vionnet, Gay Berráz, Dross Gay, Guala
Gay, Grenon Gay, González Zimmermann, Gay Risso Gay, Müller Gay,
Defagot, Deforel, Guibert, entre otras.
Fallece
el 20 de junio de 1935, llevándose un trozo de historia de la querida
ciudad de Esperanza, Primera colonia agrícola organizada del país, como
ya dijimos.
Según
su descendiente Rodolfo Gay, de Santa Fe, María Magdalena había tenido
además una niña que fallece muy pronto y de la que nadie recuerda el
nombre. La señora María
Montórfano de Roca envía los datos que nos transcribe el Dr. Raúl L.
Gay según los cuales la niña existió y se llamó: Mariana o Lucía.
Vale decir, que la Sra. de Gay tuvo 13 hijos y que supo del dolor
de perder una hija, que cuando se realiza el censo de 1889, tenía 1 año
y que se supone fallece a los 2 años.
El
fragmento de e-mail de Analía que interesa es el siguiente:
“También
tengo datos de defunción de Alexis Seppey que falleció en 1885 y datos
que copié del censo nacional del 15 de setiembre de 186 9”.
“Familia
Gay”
“Gay
Alfonso 22 años suizo”
“Seppey
Magdalena 20 años casada suiza”
“Gay
Mariana 1 año soltera argentina”
“Gay
José Antonio 69 años casado suizo”
Así
fueron aquellos ancestros que es nuestro deber no olvidar.
Sobre sus vidas edificamos el país en que vivimos y a ellos les
debemos el más cálido homejaje.
Agradecemos
los datos que nos hiciera llegar al Dr. Raúl L. Gay, para esta biografía
-datos de su bisabuela-, y la de los otros familiares que sumaron su buena
voluntad para la mayor transparencia de la historia de Esperanza.
(indice)
Wernly,
Dora Rita Krüger de
Profesora de Filosofía y Letras. Instrumentista.
Paramédica. Deportista.
(indice)
Nacida
en Rosario, el 18 de noviembre de 1918.
Padres: Bellermina Ibáñez Videla y Carlos Emilio Krüger.
Esposo: Dr. Jorge Enrique Wernly.
Hijos: Jorge Alberto, Dora María, María Elena y María Susana
Wernly Krüger.
El
nacimiento de Dora Rita Krüger coincide con el año que se dio en llamar
Año de la Paz. El 11 de
noviembre a las 11 horas una salva de cañón ordenada por el alto mando
aliado, pone fin a la guerra. La
noticia gira por el globo y provoca en todos los habitantes de la tierra
un profundo estremecimiento de alegría y esperanza.
También nuestro país inicia el año con una buena noticia: en
Comodoro Rivadavia se descubren nuevas napas de petróleo.
La “Fragata Sarmiento” trae los restos de Bernardo de
Monteagudo. Comienza la
Reforma Universitaria con una revuelta en la ciudad de Córdoba.
Se multiplican los manifiestos y surge la Federación Universitaria
Argentina con representantes en Buenos Aires, Córdoba, La Plata, Santa Fe
y Tucumán. Nieva en Buenos
Aires. Por los teatros
aparece el sainete. Era
Presidente de los argentinos Hipólito Yrigoyen (12-10-16 / 12-10-22) y
Vicepresidente el Dr. Pelagio Luna (este último fallece en ejercicio del
cargo y ocupa su lugar el Vicepresidente 1ro del Senado Benito
Villanueva). En tanto
gobierna Santa Fe Don Rodolfo Lehmann (9-5-1916 / 1-12-1919).
Pasan
algunos años y ya la vemos a Dora Rita asistir a la escuela primaria, y
siempre en su ciudad natal, cursar estudios secundarios y universitarios.
Después de obtener el título de Profesora de Filosofía y Letras,
sus ansias de superación la llevan a cursar medicina, al tiempo que era
bibliotecaria en la Escuela Normal Nº 1 de Rosario. Pero al finalizar el 5to año de ésta carrera, el amor de su
vida, reciente médico que luego será brillante profesional en Esperanza,
la requiere en matrimonio. Es
así que en 1945 -año en que se funda el periódico Clarín-,
Dora y Jorge van a fundar también una familia.
Dora
Rita provenía de un hogar donde la madre supo ejercer altos cargos dentro
de la docencia y el padre, valioso y humanista escritor, había sido además
cronista del diario La Capital de
Rosario.
El
amor la une a otra gran familia, la familia Wernly, cuyos ancestros
llegaron un día de 1856, desde Suiza, entre los primeros, para fundar
Esperanza e iniciar en la pampa húmeda la actividad agrícola.
Quienes
conocieron a Dora coincidirán con nosotros en afirmar cuánta actividad
desplegaba en sus días de compañera amante de su esposo y madre
ejemplar. Entre tantas otras actividades la vemos ejercer como
profesora, en su área, en la Escuela Normal “Domingo F. Sarmiento” y
en el Colegio “Ntra. Sra. del Huerto”.
Colabora como paramédica en el Hospital local, en el primer
sanatorio de la ciudad de Esperanza que funda el padre de su esposo, el
respetado y querido Dr. Juan Wernly, y en Centros Asistenciales de barrios
de la ciudad. Secunda como
instrumentista a su esposo y a otros médicos cirujanos.
“Movilizada
por el dolor de los pobres a los que la acercó su gran sensibilidad, formó
parte de las Damas Vicentinas; las Damas Franciscanas; la Agrupación de
Santa Rita; la organización Rayito de Sol de ALPI; LALCEC y otras
asociaciones de servicio y o beneficencia, y ayuda permanentemente a los
Artistas Plásticos de Esperanza, influenciada por su gran amiga Elsa
Benesovsky.
Sus
deseos de superación, la llevaron a ampliar su vasta cultura con el
estudio de inglés y alemán, que ya practicaba en su infancia, y además
conocimientos de francés.
Estudió
traducciones de algunas obras y había comenzado en el año de su muerte a
incursionar en el italiano. El
piano fue el instrumento que ejecutó, ya que le gustaba mucho la música,
sobre todo la clásica, con la que deleitaba sus ratos de soledad.
Entre
los deportes en que se destacó, podíamos nombrar la natación, con la
que en su adolescencia y juventud, obtuvo medallas y premios como el
logrado en el famoso “Cruce a nado del Río Paraná” en su ciudad
natal. Con su esposo
viajaban, pero cada viaje era planificado, con objetivos fijos, estudios
de historia y geografía, diapositivas y notas que luego serían
compartidas con la familia y los amigos.
No le eran extraños los riachos del Paraná que recorrían en su
yate “Vagabond”, llevando ayuda a los isleños pobres; ni los cielos
que surcaban en su pequeña avioneta biplaza.
Con
su infinita ternura -como cuentan sus innumerables amigas-, y su
permanente actitud de servicio y solidaridad, recorrió Esperanza en su
larga residencia en la ciudad. Ejemplo
de matrimonio, se sintió herida en uno de sus flancos un 23 de marzo de
1979, cuando fallece su esposo Jorge.
Desde entonces, “Dorita”, como todos la llamaban, sintió, y así
lo manifiesta, “que la ausencia del ser querido crea un enorme vacío
dentro de uno”. A pesar de
ello, con la entereza de su “propia raza”, supo sobreponerse y seguir
adelante dando ejemplo de fortaleza a sus propios hijos.
Incansable
y dinámica, fallece en Esperanza el 30 de junio de 1995.
Lo
hizo silenciosamente, como ella sabía decir: “sin molestar a nadie,
partir al viaje más largo y hermoso que nunca antes realicé”.
Su
presencia vivirá para siempre entre los que la conocieron y disfrutaron
de su amistad y bienestar de su cercanía.
(indice)
(indice)
Nacida
en Moisés Ville, el 18 de mayo de 1913.
Padres: Raquel Guestrin y Abraham Weinschelbaum.
Esposo: Samuel J. Ziperovich.
Hijo: Saúl A. Ziperovich. Fallecida
el 15 de noviembre de 1995.
Las
monarquías en crisis y el siempre conflictivo territorio de los Balcanes
en pie de guerra son, en 1913, dos símbolos que constituyen un anuncio de
los males que muy pronto caerán sobre Europa.
En Asia, Sun Yat-sen seduce a la mitad de los chinos con las
bondades del sistema republicano y el país se divide, Mongolia, mientras
tanto, pasa a ser un protectorado ruso.
En
nuestro país, la Capital Federal es asombrada testigo de la inauguración
de su primer subterráneo; Tucumán el escenario de una sublevación
carcelaria que en su ferocidad arrasa con la vida de varios presos; y
Santa Fe, de conflictos que tienen origen en el malestar de la población
rural.
El
Dr. Manuel Menchaca gobierna la provincia cuando nace Rosa Weinschelbaum
en Moisés Ville, un pueblo pujante en lo que hace a la actividad
educativa y cultural, típico de un tiempo en el que se busca desde el
fomento el engrandecimiento de la nación a través del crecimiento
personal de sus ciudadanos.
No
es casualidad que en ese entorno social que prioriza la educación frente
a la economía, y en el seno de una familia que sabe practicar el comercio
y domar la tierra y sus elementos sin que falte tiempo para la lectura y
la preocupación por los problemas sociales y políticos del momento,
hayan crecido con Rosita su amor por el saber y su sentimiento de rebelión
necesaria ante la injusticia.
En
la Escuela Láinez Nº 60 inicia su formación primaria, que más tarde
completará en la Fiscal Provincial Modelo; y en la Escuela Normal de
Rafaela “Domingo de Oro” se recibe de maestra, en 1930, a los 17 años
de edad. Aquí toma su primer
contacto con los métodos de la Escuela Nueva: Claparède, Ferrière,
Decroly y Montessori son algunas de sus lecturas, a las que agrega las de
Alfredo Ferrer I Guardia y Francisco Guineo de los Ríos, entre otros.
Son
tiempos de juventud, la llama de la pasión se aviva para mantenerse
resplandeciente hasta el último de sus pensamientos. Hay charlas filosóficas, distintas vertientes, autores, todo
le sirve para afianzar su espíritu solidario y luchador, su postura que
no se ciñe a dogmas, y prefiere la meditación coherente a la hora de
proponer vías de solución para los problemas de la coyuntura que le toca
enfrentar.
Llega
el momento de estrenar su primer guardapolvo de maestra y lo hace en la
escuela Nº 462 de Moisés Ville, donde ejerce desde 1931 y a lo largo de
un lustro hasta que, en 1936 es trasladada a la escuela Nº 262 de Monje.
Aquí sufre su primera cesantía.
Meses después se la reincorpora en Coronel Domínguez, y con
posterioridad es trasladada a la escuela Nº
851 -como directora de la escuela complementaria-, en Palacios, San
Cristóbal. Su próximo
destino es la escuela Nº 735 de Estación Frontera, departamento
Castellanos, y más tarde, ya como vicedirectora, la escuela Nº 138
de Rosario. Por concurso, ingresa a la escuela Almafuerte, y por la misma
vía, accede a la dirección de la escuela Nº 119.
Mientras se encuentra al frente de este establecimiento, en 1950,
se le impone la segunda cesantía, que se extiende por seis años.
Durante la misma siguió estudiando, leyendo, reuniéndose con
compañeros como si estuviera en actividad.
“Fue esta su segunda cesantía.
Había ya sufrido una primera, muy breve, en el año 1937, cuando
trabajaba como maestra en la escuela Nº 286, de Monje, y fue denunciada
por el director y la superioridad por portar y leer libros
‘peligrosos’: Huasipungo de
Jorge Icaza, e Historia de los
ferrocarriles argentinos, de Scalabrini Ortiz.
Fue
reincorporada en 1956 en la escuela Mariano Moreno, donde permaneció poco
tiempo, porque obtiene el cargo de ‘supervisora’ después de superar
un muy difícil concurso. Así
llega a ser responsable del circuito ‘A’ de la 3a Sección Escolar,
que comprende la zona norte de Rosario y se extiende por la ruta 11 hasta
Timbúes.” -Rosa Ziperovich. Una
vida para la vida, Liliana Sanjurjo y Ana María Molina, Ediciones
Amsafe.
La
tercera le llegará en 1976, cuando es supervisora de escuelas de Santa
Fe, cargo al que llega sólida en sus principios y asentada en dos
pilares: su profunda formación teórica y la gran experiencia que le
aporta el hecho de haber ejercido en tantos y diversos establecimientos
educativos.
Estas
separaciones de sus cargos siempre estuvieron ligadas a su forma de
pensar, sus ideas políticas y sociales que desde la primera juventud la
llevan a integrar movimientos defensores de la libertad y los derechos
humanos, y desde su ingreso a la actividad educativa, agrupaciones
gremiales en las que llega a ocupar cargos de dirigencia.
En 1931, se suma a la fundación del Círculo de Maestros en Moisés
Ville, que después se adhiere a la Federación Provincial del Magisterio
de Santa Fe.
Con
emoción, con orgullo, Rosita recuerda no haber faltado a ninguna asamblea
de la Federación, algunas veces viajando en tren, otras en colectivo, y
hasta en sulky, acompañada de su hijo, por entonces muy pequeño.
Es secretaria en tiempos muy difíciles, que llegan a imponer la
clandestinidad después de que la entidad es clausurado, en 1950.
La
Federación se divide y ella queda como integrante del Sindicato de
Trabajadores de la Educación de Rosario, en el que trabaja, anteponiendo
la coherencia al bienestar, aún después de su jubilación.
Como
reconocimiento a esta labor la biblioteca del gremio y el instituto de
formación docente llevan su nombre.
Durante
1963 es becada por la Fullbright Comission (Comisión de Intercambio
Educativo entre EEUU y Argentina), y de esta manera se reúne en Puerto
Rico con docentes que trabajan acerca de nuevos enfoques para la enseñanza
de la matemática moderna.
En
1993 es declarada ciudadana ilustre de Rosario y, al año siguiente, el
Frente Grande la incluye en sus
listas de candidatos para la Asamblea General Constituyente. Es la primera vez que acepta el ofrecimiento de un partido
político. Lo hace con pasión
y, resulta ocioso decirlo, despojada de todo interés, con la exclusiva
intención de colaborar, a sus ochenta años, en la realización de
nuestra Carta Magna.
Ya
sea como vicedirectora, directora o supervisora jamás pierde de vista la
importancia de la formación de los docentes a su cargo; y también se
encarga de la difusión de su experiencia en el aprendizaje de la matemática
moderna y de otras áreas educativas en numerosos viajes por nuestro país,
por Venezuela, Colombia, Perú y Paraguay.
Entre
1986 y 1990, Rosita es profesora asociada a la cátedra del área de
Curriculum de la Carrera de Ciencias de la Educación que depende de la
Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario.
El
Plan Nacional de Alfabetización de 1966 la tiene corno asesora, y también
la Organización de Rehabilitación por el Trabajo (ORT), con sede en
Ginebra.
Es
autora de Matemática Inicial para
Adultos (Consejo Nacional de Alfabetización, Buenos Aires, 1966)-, Enseñanza Moderna de Matemática (Ed. Biblioteca, Rosario, 1969); Matemática
Moderna (Ed. Diagraf, Buenos Aires, 1971); Pert
y Camino Crítico (aplicados al
trabajo escolar) (Ed. Diagraf, Buenos Aires 1972); Estadística
Elemental para la Escuela Primaria (Ed. Diagraf, Buenos Aires, 1973);
y Memorias de una Educadora (en Historia
de la Eduación Argentina, A. Puiggrós, Ed. Galerna, Buenos Aires,
1992).
Fallece
el 15 de noviembre de 1995. Aunque
los maestros argentinos acaso sean sus principales herederos, ninguno de
nosotros deja de ser beneficiario de su ejemplo.
Su última clase aún no ha sido dada, porque sus enseñanzas hoy
son la base del trabajo de tantos de sus discípulos, que luchan en las
aulas por el crecimiento personal de nuestros hijos, y así toman a su
cargo el futuro de esta querida patria.
(indice)
Home
| C.V. | Libros
Inéditos | Próximas Presentaciones
| Galería de Fotografías |
Links |
Libros |
Sed | La
semana que empezó un viernes | Atrevimiento
| La Grieta |
El Taller Literario. Surgimiento en la Argentina |
Por las Heridas del Tiempo
| Quién es Ella en Santa
Fe | Al Oeste |
Quién es Ella en Santa Fe II Tomo |CD Bajo todos
los cielos | COMPRAR EL CD
Grupo Cinco
| Parte
de Prensa "Quién es Ella en Santa Fe" II Tomo, Biblioteca
Nacional | Contactos
|