Castagnino, Lucrecia Elena
Actriz – Autora Dramática – Directora Teatral - Poeta

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Nacida en Rosario el 12 de enero de 1927.  Padres: Elena Fidanza y Manuel Alberto Castagnino.  Hijos: Lucrecia Escudero y Juan Manuel Mathé.

 

En 1927 son muchos los países que tienen intereses económicos amenazados por la guerra civil china y que por este motivo viven como inminente su intervención en aquél conflicto interno. 

Nicaragua, víctima de la invasión norteamericana, es defendida por Sandino, que recibe la aprobación y el apoyo de toda Latinoamérica.  Durante el mes de abril, en Estados Unidos, son condenados a muerte Sacco y Vanzetti, lo que provoca reacciones en todo el mundo.

En nuestro país se avecinan nuevas elecciones presidenciales.  En ellas, que ocurrirán al año siguiente, se enfrentarán Melo y Gallo -representando al sector gobernante-, a los que finalmente resultarán triunfadores, Yrigoyen y Beiró, de la Unión Cívica Radical.

Ricardo Aldao gobierna la provincia cuando, en Rosario, nace Lucrecia Castagnino.  Allí realiza sus estudios primarios, a los que seguirá el bachillerato en el Liceo Nacional de Señoritas “Bernardino Rivadavia”, más tarde la licenciatura en Filosofía en el Instituto Libre de Humanidades de Rosario, y hasta el 5to. año de Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional del Litoral.

A partir de 1959 y durante dos años se desempeña como ayudante alumna en la Cátedra de Literatura Argentina, cargo que obtiene por concurso.

Volcados su pasión y su talento al teatro, en 1961 recibe una beca del Fondo Nacional de las Artes para cursar estudios en la Escuela Nacional de Arte Escénico de Buenos Aires; y durante 1964/65 es becada por la Organización de los Estados Americanos para continuar su formación y obtener el Master of Theatre de la Georgetown University de Washington, Estados Unidos.

Como actriz, son innumerables sus interpretaciones de personajes -muchas veces protagónicos- creados por ella misma, así como por valoradísimos autores: “El soldado de Chocolate” (B. Shaw), “Fiebre de heno” (N. Coward); “Arlequín, Servidor de dos patrones” (Goldoni), “Canciones para mirar” (M. E. Walsh), y de su autoría: “El Manzano Florido”, “Buenos Aires ida y vuelta”, y “Cuentos para cantar y bailar” (Castagnino - Pombo).  Unas veces lo hace sobre las tablas argentinas o extranjeras, y otras a través de los micrófonos de Radio Nacional Rosario, en la que es una de las voces fundamentales del Ciclo de Obras de Teatro Universal, con las obras: “Los Expedientes” (M. Denevi), “El zoo de cristal” (T. Williams), “Las preciosas ridículas” (Moliere), “El herrero y el diablo” (J. C. Genet), “Vestir al desnudo” (Pirandello), “Aceite” (E. O’Neill), “Cándida” (B. Shaw), entre otros.  En el Ciclo “Grandes obras de teatro universal”, emitido por Canal 7 de Buenos Aires, y galardonado con el Premio “Martín Fierro” al mejor programa televisivo 1961/62, interpreta “La mucama”, en la obra “La cantante calva”, de Ionesco.

Lucrecia Castagnino es además una prolífica autora.  Dan prueba de esto: El manzano florido u Oh! Aquellos buenos tiempos, comedia musical con la que se estrena el teatro de Verano del Jardín Botánico de Buenos Aires, con el auspicio de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Bs. As., traducida al inglés y estrenada en Washington bajo la dirección de su autora en el Teatro de la Georgetown University  EE.UU.; Tiempo de Vida, cantata, con el auspicio del Fondo Nacional de las Artes y la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Bs. As..  Estas dos obras fueron transmitidas por Canal 7 de Bs. As., y auspiciada , Tiempo de Vida, por las Naciones Unidas.  Y sigue: Veraneo, Teatro de Arte, bajo la dirección de Antonio Gasalla, auspiciada por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Buenos Aires; El Caleidoscopio, con las actuaciones de Carlos Perciavale, Antonio Gasalla, Edda Díaz y Nora Blay, dirigidos por la autora; Buenos Aires ida y vuelta, comedia musical, con música de la autora; Cuentos para cantar y bailar, pasatiempo musical infantil, con música de la autora, transmitido por televisión por Telecóm, Colombia, con el auspicio de Cafeteros de Colombia, y reestrenada en 1982 especialmente invitada por la Dirección de Turismo y Cultura de la ciudad Balneario de Villa Gesell; Uncle Wiggily in Connecticut”, teatralización de un cuento de Salinger; Doña Martina, Juan Mrcdv, pintor, soldado y enamorado; Un latino en Nueva York, seleccionada por Kive Staif, para la temporada 1982/83 en el Teatro Municipal “Gral. San Martín” de Bs. As.; El rosa es tu matiz o Pritticholl, la amante del virrey, seleccionada por el director de la Comedia Pcial. de Bs. As., para ser representada por dicho organismo teatral; y su recordada Tetralogía Latinoamericana que integran Muere el Quetzal (se revive a través del romance entre Hernán Cortés y la Malinche, el encuentro entre España y América), La Perricholi (se ubican en pleno Virreinato del Perú y relata la relación entre españoles y criollos y el amor desafiante del Virrey Amat por su amiga mestiza), Doña Martina (ejemplo de valentía, historia de Martina Céspedes, que defendió el suelo de Buenos Aires colonial contra el invasor inglés) y Manuela Saenz (se relatan los amores de Simón Bolívar y Manuelita Sáenz); que estrena tanto en la Argentina como en Bogotá, Lima y Washington.  Dice de esta obra Adolfo Martínez: “Las obras se imponen como cantos de grandeza y de heroísmo y están estructuradas a través de humor, música, canciones, dramatismo y encanto y por ellas desfilan personajes que aquí despojados de todo acartonamiento se presentan como seres que viven con calor y dolor sus respectivas existencias.  Conocedora de los nada fáciles artilugios teatrales, Lucrecia Castagnino elaboró estas historias que necesitan de su traslación escénica para saborear aún mejor sus virtudes, con un enorme respeto por esos héroes que edificaron las bases de la liberación sin otro premio que el respeto de sus pueblos” (diario La Nación, Buenos Aires, febrero de 1989).  Y Héctor Barreiros: “Curiosamente, cuando todo parece indicar que el hecho teatral intenta liberarse de la literatura para convertirse en algo más dinámico, este libro nos lleva a tomar conciencia de lo que ha perdurado el teatro, a través de los siglos, y de lo que tenemos conocimiento, lo ha sido por medio de la escritura.  Estas cuatro obras demuestran que los hechos históricos pueden muy bien ofrecer atractivos a la escena, y esta forma puede, a su vez, convertirse en un hecho literario” (Diario La Capital, Rosario, dic. 1988). 

Estrena en 1977 Rosario ida y vuelta, comedia musical de su autoría, con el auspicio de la Dirección Pcial. de Cultura, en Rosario; pone en escena en 1980 bajo su dirección, el grotesco de Alberto Novión Don Chicho, con el auspicio de la Dirección Pcial. de la Cultura y de la Dirección Municipal de Cultura de Rosario.

Comienza a escribir en 1982, El viento de la muerte, a pedido e invitada por el “Teatro Abierto”, Buenos Aires; y Construyamos una villa, comedia musical infantil, con música de Carlos Castro.  Es invitada éste mismo año por el escritor y director teatral rosarino Lauro Campos, a integrar el elenco de “Adoptivas”, con un papel protagónico.

Escribe además poesías y traduce del inglés Infancia y soledad de Erik Erikson; La personalidad del hombre a la luz de la parapsicología de Tyrrel; Una muerte en la familia, de James Agee (mencionada como la mejor traducción del año), entre muchos otros; del francés, Literature et sugestion, y varios números de la revista Planete, y del Italiano, Análisis de la revolución peruana, y artículos para las revistas Estrategia y Claudia Casa.

Son además muy valorados sus ensayos Rosas y su influencia en la literatura argentina, El tema del coraje en Borges y Goldoni y la comedia del Arte (ambos publicados por el diario La Capital de Rosario); y El Teatro de la forma y de la antiforma y Crítica teatral (que aparecen en otro medio rosarino de importancia: La Tribuna).

Directora de gran empuje, integra además el movimiento que da origen a gran cantidad de teatros independientes, en el que inscriben sus nombres personalidades de la talla de Alejandra Boero, Pedro Asquini, Onofre Lovero y Héctor Alterio, entre tantos otros: el Centro Dramático del Litoral, en Rosario, 1955 (Premio de la Crítica, 1957); el teatro de bolsillo La Recova, en Buenos Aires; Meridiano 61, (Premio de la Crítica 1959/60), Creación del Primer Teatro de Verano, Rosario, 1959; y La Lechuza, A.R.I.C.N.N.A., son ejemplos de los grupos que deben su nacimiento a Lucrecia Castagnino, que también trabaja, junto a los profesores Néstor Nocera y Luis Diego Pedreira, en el proyecto que en 1971 se concreta con el nombre de Escuela Nacional de Teatro de Rosario.

Dirige el Ciclo de Teatro Argentino por LT8 con obras de Juan Cruz Varela, que emiten radios de México y Costa Rica (1982).

En 1966 obtiene el Primer Premio del Instituto Nacional de Cinematografía por el guión para el cortometraje “Tiempo de Vida”; y en 1971, el premio de poesía “Belén de Osma” en Lima, Perú.

La Universidad de Georgetown la invita, en 1966, al Seminario de Autores Teatrales y la nomina como Miembro Honorario Vitalicio de la Escuela Mask and Bauble -que data de 1862-, por su labor.

En Bogotá, durante 1969, es jurado nacional del 5to Festival de Teatro -que organiza el Teatro Colón de esa ciudad-, en el que, como invitada de honor y fuera de concurso presenta “Canciones para mirar” de María Elena Walsh, con el auspicio de la Embajada Argentina y el Instituto Colombo-ltaliano.

Al margen de su actividad teatral dedica otra parte de sus esfuerzos para fundar en Rosario, la institución “Amigos de la Música” -trabajo que en ésta le significa el Prix D'Honeur, recibido en Gstaad de manos de Yehudi Menuhin, y Premio de la Academia Internacional de Música Menuhin-; y la Fundación Museo de Bellas Artes “Juan B. Castagnino”, donde es también Miembro.

Presenta y publica en 1992, su libro Mosaico Urbano, con prólogo de Angélica Gorodischer; y el tercer tomo de su obra escénica, con el libro Veraneo y Tormentas.

Es invitada a las Segundas y Terceras Jornadas “Los Dramaturgos/as del Interior del País”, de la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, donde por la relevancia de su obra Tetralogía Latinoamericana es leída la ponencia “La representación discursiva de la historia en la Tetralogía de Lucrecia Castagnino”, a cargo de la Lic. Estela Castronuovo.

Actriz, autora, directora, poeta, periodista, espíritu fundador que obra para que otros, como ella, puedan desentrañar su mundo interior sobre un escenario, docente además, todos estos roles eligen a Lucrecia Castagnino, para ser encarnados con intensidad y talento.

 

 Abril (fragmento)

 

Se querían por sobre los puentes

que unen y cruzan las aguas

cortándolas

Se querían por encima de los techos

y el vuelo de los pájaros

por sobre la transparencia de los labios

y las caricias

en cada mirada que caía lentamente

acariciando las hojas de los árboles

desnudando los árboles

como el viento

Se querían suavemente

como los pétalos en la intimidad de la flor

y a veces se desgarraban para acercarse más

para poseerse también en el dolor

en todas las negaciones

y en las rebeldías últimas

con que intentaban derribar el mundo.

 

Lucrecia Castagnino

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Daneri, Leticia
Empresaria – Cantante y Compositora

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Nacida en Rosario, el 18 de octubre de 1934.  Padres: Aída Felisiani y Esteban Juan Daneri.  Esposo: Tulio Cosenza Greco.  Hijos: Manuel Fernando y Esteban Eduardo Antelo Daneri.

Nace Leticia Daneri en el año en que Lino Eneas Spilimbergo (argentino), pinta Figura, y el alemán Paul Hindemith nos deleita con la música de Matías, el Pintor, y F. Scott Fitzgerald (EE.UU.) escribe Tierna es la noche.  Los físicos Irene y Fréderic Joliot-Curie (franceses) producen la radiactividad artificial y el 10 de setiembre la capital argentina se conmueve ante la realización del Congreso Eucarístico Internacional, llegando a Buenos Aires como Legado Papal el entonces cardenal Eugenio Pacelli, quien más tarde ocuparía el trono pontificio.

Leticia Daneri provenía de una conocida familia de Rosario, una familia de industriales, dueños de una empresa de autopartes en dicha ciudad y en Buenos Aires.

Adolescente aún, comienza a perfilarse triunfadora dentro del panorama por el que la lleva su inteligencia y versatilidad.  Sus primeros recuerdos la retrotraen a los cinco años cuando concurre a la plaza llevada por su abuela y primera orientadora lírica musical, y canta o recita siendo aplaudida por los asistentes a la misma.  Pero antes de dedicarse a la vocación artística en la que hoy se destaca, transita largos caminos.

En 1951 egresa Maestra en la Escuela Normal No. 1 “Nicolás Avellaneda” de Rosario y se gradúa en Relaciones Públicas como Auxiliar y Consultora.  Realiza cursos en la Bolsa de Comercio y se diploma en Estudios Sociales.  En el Instituto Superior Internacional de Relaciones Públicas de la Capital Federal, presenta su tesis sobre: “Estudio de Relaciones Públicas Aplicadas a una Empresa”.  La aprueba con notas distinguidas, en 1968.  Dentro de la especialidad participa en congresos nacionales e internacionales.  Estudia francés, italiano, alemán e inglés. 

Fallece su esposo Antelo.   Tiempo después la Agrupación “Música de Buenos Aires”, le ofrece realizar una gira por Europa llevando La Misa Criolla de Ariel Ramírez, entre otras partituras. Corría el año 1971, y así inicia su carrera artística.  Es entonces cuando se instala en Suiza, donde trabaja, y en los días libres, canta en pequeños locales de Montreux y Lausana.  En tanto sus dos hijos estudian en la Universidad de La Sorbona, París.  Leticia ingresa luego como socioterapeuta en la Clínica Siquiátrica Malevox del Cantón Valais de Suiza, y ejerce iguales tareas en la Clínica de Pragins en Lausana. Su labor-terapia consiste en organizar a los pacientes en coros y fanfarrias, y actividades sociales y recreativas.

Por circunstancias de su vida se afinca en Ginebra.

“En aquel momento –explica-, allá en Europa, temí perder -temimos perder la identidad-, y regresamos”.  Era el año 1975.  Volvía con conocimientos de alemán, idioma estudiado en el Instituto Goethe de Rothemgurg, y perfeccionó sus estudios de inglés, en la Universidad de Ginebra -Suiza-.

Sabía, además, que tendría en la empresa de su padre un lugar seguro.  Efectivamente, ocupó en la firma la dirección de Relaciones Públicas de ARCAMSA, filial comercial de Daneri ICSA, y es además Directora de la firma Daneri (ICSA). 

Aquellos años en Europa, la habían definido como artista, por lo que al regresar, paralelamente a sus actividades empresarias, siente la necesidad de continuar con su carrera de cantante y compositora.  Tal es así que produce en su ciudad natal un ciclo televisivo de dos meses por Canal 5 , participa en la creación del grupo “Escena 75”, con el que debuta en 1987, con el espectáculo El gigante de ojos azules, en homenaje a Nazim Hikmet.

En 1976, radicada en la Capital Federal, se perfecciona vocalmente, toma cursos de teatro y cancionística y asiste a talleres literarios.

Durante la temporada de 1978 interviene en el “Recital x 3”, en Mar del Plata, junto a Osvaldo Piro y Facundo Cabral.  Ese mismo año integra la primera delegación artística que llevó aliento a nuestros soldados confinados en el sur del país por el “conflicto del Beagle”.

En 1979, actúa en Punta del Este durante toda la temporada, junto al maestro Virgilio Expósito.  En Río de Janeiro y San Pablo –Brasil-, la contratan, en 1981, por el término de cuatro meses para presentar repertorios argentinos.  En el mismo año graba para RCA Víctor –actualmente GMG-.

La producción de “El Diluvio que viene” (comedia musical), la invita a desempeñar uno de los papeles protagónicos junto a José Trelles.  En este espectáculo canta, baila y actúa, en las dos últimas temporadas que se ofrecen en Buenos Aires.

Pero ella, creadora, necesita componer sus canciones, las que actualmente (2000) suman más de 55, otras en preparación, y tantas veces han sido requeridas por importantes cantantes.

Durante el año 1983 se presenta con éstas en el Bauen Hotel de Buenos Aires.  En el mismo año, con los auspicios de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Buenos Aires, lo hace en el Teatro General San Martín de la Capital.  Ese mismo año da recitales en estadios, facultades y teatros municipales y es nombrada Miembro del Movimiento “La Nueva Canción Argentina”.

En el espectáculo “Poesía, canción 84” se presenta por segunda vez y pone en su canción la poesía de Beatríz Shaefer Peña.  Ofrece recitales con temas propios y de otros tantos autores argentinos en cafés literarios y cafés concerts.

Lleva a escena espectáculos musicales y realiza ciclos a través de la Secretaría de Cultura, en hospitales, escuelas, estadios y parques.

En 1986 estrena en el café Mozart “De heroínas y cancionistas” –Historias de la mujer en el tango-, sobre una idea personal y con la dirección de Santiago Doria.  Canal 11-13 y 9 de televisión, cuentan con su presencia actoral.

La Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Buenos Aires la invita a formar parte del ciclo “Presencias” que convoca a las principales figuras del quehacer artístico de la Capital Federal, por lo que sus recitales son escuchados en diversas facultades.  Ilustra con sus canciones presentaciones de libros de escritores.

Leticia Daneri, imprime su propio sello a las actividades que realiza.  En un reportaje, de los tantos a que se somete, manifiesta: “Me considero un ser positivo y quisiera a través del contacto fluido con el público, poder transmitir mi mensaje de fe en las cosas, en la gente y en la vida”.

Actualmente sus cassettes y longplays son escuchados en el país, Chile, y Uruguay; en ciudades del interior y en numerosas del exterior.   En la revista del diario La Nación aparece un conceptuoso reportaje que firma el escritor Ignacio Xurxo.

Transmitir la calidez que habita en Leticia Daneri por medio de la palabra es casi imposible.  Sólo deseamos mostrar algo de la humanidad que la trasciende.

Casada actualmente con Tulio Cosenza Greco, y radicada en Buenos Aires sigue actuando y disfruta del éxito relevante de sus hijos ya hombres.

En 1987, estrena en “Lo de Ceretti”: “Tango Mujer”, nuevamente con la dirección de Santiago Doria, acompañamiento y dirección musical de Virgilio Expósito.

En 1988 ofrece un espectáculo nunca visto en  Argentina, denominado “Historia del Vals” en el Hall Central del Teatro San Martín, con la participación de Lito Valle y su orquesta.

Su espectáculo en el Café Gran Aldea, dura más de tres meses.  En ese mismo año participó del Programa Extensión Cultural, organizado por Pro Música, continuando con presentaciones televisivas.  En 1989 graba un disco con temas propios y arreglos del maestro Oscar Cardozo Ocampo titulado: “A vestirse de colores”, finalizando el año con un ciclo en el Café Mozart.  En 1991 lleva el espectáculo a las costas uruguayas.

Es invitada por Antonio Gasalla a su programa y concurre a otros como los de Radio “El Espectador” y “Maldonado”, en Uruguay.

Al finalizar la temporada de verano, recibe en Punta del Este (Uruguay), el premio a “La Mejor Cantante Femenina”.

De regreso a la Argentina continúa con sus presentaciones televisivas y comienza su nuevo ciclo denominado “Y cómo no quererte, Buenos Aires”, con el aporte especial de Virgilio Expósito en el Café Mozart.

En 1992 lanza su tercer L.P., “Corazón sin botones”, con la dirección y arreglos musicales del maestro Juan Carlos Cuacci.

Continúa con sus ciclos en el Café Mozart y en el Café Merlyn, de Buenos Aires.  En esta ciudad da dos conciertos realizados en el Teatro San Martín, y un trabajo discográfico basado en los más importantes temas de las más famosas comedias musicales de todos los tiempos (“Hello Dolly”, “My Fair Lady”, “Cats”, “West Side Story”, etc.) se presenta en este año.

El 9 de noviembre de 1994 y a total beneficio de: F.C.E.N.I. (Fundación Centro Enfermedades Neurológicas Infantiles) y Rotary Club (Distrito 49/80), da un concierto en el Teatro Opera de Buenos Aires, bajo la dirección musical de Emilio Valle.

Opinan sobre ella los críticos de los diarios de Buenos Aires.  La Nación dice: “Leticia Daneri crea un nostálgico y fascinante paseo, por el tango”.  La Razón: “Una hermosa antología tanguera, dicha con clase por una mujer de muy buena estampa y muy buena voz”.  Ambito Financiero: “El dominio de la escena que luce la Daneri, sumado a su fina sensibilidad y el acierto y buen gusto con que encara su repertorio, redondean un espectáculo de óptima calidad.  La presencia del maestro Virgilio Expósito le añade un matiz lujoso”.  El Clarín: “Leticia Daneri luce sus propios recursos, entre los que sobresale una expresividad vocal y corporal que se adapta a la picardía del cuplé, al lirismo de la balada y del tango canción y al descaro del lunfardo”.

El siguiente fragmento pertenece a la Milonga sureña, Por las heridas del tiempo que figura en el longplay Un corazón sin botones, estrenado en Punta del Este (verano de 1993), cuya música y letra le pertenecen y está inspirada en el libro Por las heridas del tiempo de Gloria de Bertero.

 Por las heridas del tiempo

llenan malvones mi alma,

el recuerdo de mi padre,

los recuerdos de la casa,

y esos días de festejos

de alegrías no olvidadas,

y esas tardes tan serenas

de filosóficas charlas.

Yo conocí las orquídeas

las rosas rojas, las blancas;

flores de grandes salones,

flores de fiestas mundanas:

pero tan sólo un perfume

logró impregnarse

en mi alma, el del humilde malvón,

que orgulloso me acompaña.

 

Presenta en 1995 su nuevo trabajo discográfico Leticia Daneri Canta a Buenos Aires, acompañada por O. Cardozo Ocampo y O. Montes, editado por Milán Sur y distribuido por B.M.G..

Numerosos son los recitales que presenta éste y el siguiente año en Bs. As..  Mencionamos: “Martes de Tango” y “ Ciclo de Música Argentina”, ambos en el Teatro Nacional Cervantes, organizados por la Secretaría de Cultura de la Nación; “Concierto Misa Tango” en la Basílica del Convento de Sto. Domingo, a beneficio de dos entidades asistentes a enfermos de SIDA, auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Nación y el centro de Divulgación Musical; Recital en el Ciclo “Voces” organizado por la Fundación A. Piazzolla, en el Inst. Italiano de Cultura, auspiciado por la UNESCO y declarado de Interés Municipal; Recital de Música Ciudadana, en la Feria de las Naciones a total beneficio de COAS.

Recibe en 1996 de la Asociación Gardeliana Argentina, el galardón “La Orden del Porteño” por su aporte creativo a la Música Ciudadana en sus 25 años de trayectoria profesional.  Y también en Bs. As., en 1997, acompañada por su trío: Recital Hotel Marriott Plaza, Función de Gala: Nina Ricci –a total beneficio de FUNI-; 2 recitales en el Ctro. Cultural San Martín; 11 presentaciones en la Sala “Alfonsina Storni” del Café Tortoni; Recital Museo Renault, a total beneficio de las Damas Santafesinas; Recital Hotel Intercontinental, a total beneficio de la Fundación Dr. Juan A. Fernández, convocada por la Sra. Mirtha Legrand; 3 presentaciones en la Mega Exposición del Tango, Palais de Glace, auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Nación, Revista Gente y Zurbarán, entre otras presentaciones.  En 1988: actúa en distintos programas televisivos; canta ante mil personas en el Tattersäl de San Isidro en el Aniversario del Padre Mario Pantaleo; realiza cinco presentaciones en setiembre el Ciclo de Recitales en Clásica y Moderna, espectáculo “Cuando uno canta”; el 14 de octubre “Tercer Concierto Ciclo Fundación A. Piazzolla”, en el Salón Dorado de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Bs. As..  El 1º de diciembre: Recital “25 años de Leticia Daneri con la canción”, en la Sala Casacuberta del Teatro Gral. San Martín, auspiciado por la Fundación del mismo y presentación de un nuevo C.D. De Clásico y otros amores, editado por Sony International.

Es 1ra Vocal en la Fundación “Dr. Juan A. Fernández”, presidida por la Sra. Mirtha Legrand de Tinayre, entidad sin fines de lucro que, merced a donaciones y aportes, ha contribuido con más de $650.000 en aparatología y equipamiento instrumental de última generación para mejorar las prestaciones médico asistenciales en el Hospital homónimo, con sede en la capital Federal y área extendida al Gran Buenos Aires e interior del país.

 

Actualmente Leticia es esa mujer feliz, que vemos en un ámbito de cariño, formado por sus nietos Gonzalo, Sebastián, Matías, Manuel y Candelaria Antelo, y un sexto que ya pronto asoma.

Su carrera continúa y continuarán los éxitos de quien sabe ser empresaria, gran cantante y ejercitar la humanidad.

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Falasca, Rosanna Inés (Chany)
Cantante

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Nacida en Humboldt el 27 de abril de 1953.  Padres: Filomena Paula Theler y Ado Rino Falasca.

 

James Watson y Francis Crick son los nombres de los dos científicos que en 1953 logran determinar la estructura del ácido desoxirribonucleíco (ADN), convirtiéndose de esta forma en los padres de la genética moderna.  Al cabo de sus estudios, consiguieron demostrar la manera en que los rasgos se transmiten a través de los genes y los cromosomas de padres a hijos, y así se perpetúan las características pertenecientes a una especie determinada de generación en generación.

El año político argentino se puebla de actos violentos, motivados por la carestía de la carne, sumada a la falta de este producto -base de la alimentación nacional- en el mercado.  

En el ámbito del folclore, cuatro muchachos oriundos de la provincia de Salta, montados sobre sus éxitos “Lloraré” y “La artillera”, inician el sendero que los llevará a la cúspide del reconocimiento popular: son Los Chalchaleros. 

El doctor Luis J. Cárcamo es quien gobierna Santa Fe cuando en el seno de una familia de músicos radicada en Humboldt, nace Rosanna Falasca.  Chany –como la apodaba su madre- fue la tercera hija del matrimonio.  La anteceden María Cristina y Ado, y le siguen Daniel, Roberto y Marcelo.

En el Colegio “San José” Incorporado Nº  11 de la misma localidad cumple con sus estudios primarios, y en el Instituto Comercial “Centenario de Humboldt” inicia los secundarios, donde cursa primer año en forma completa con un promedio general de 8;06.  En segundo año sólo cursa el primer bimestre con reiteradas inasistencias motivadas por sus giras y actuaciones artísticas que ya comienzan a ser frecuentes en esta época.  De esta manera, debido a su elección artística, es que decide abandonar sus estudios secundarios.  Su paso por la escuela primaria y secundaria es recordado por quienes fueron sus docentes con mucho cariño y respeto, puesto que siempre se manifestó como una alumna ejemplar en sus estudios y conducta.

Rosanna crece en una familia donde la música era un estilo de vida, y teniendo tan solo 10 años, su padre descubre la particularidad de su voz en una reunión familiar.  Don Ado, conocedor del género musical, puesto que sus padres, hermanos, tíos y primos, todos eran cantantes, le acerca en una oportunidad un micrófono a fin de probar sus condiciones musicales.

Como consecuencia de ello, la incorpora a su orquesta y la lleva al pueblo “Estación Clucellas” –Prov. de Santa Fe-, donde canta por primera vez.  En quince días le enseña cuatro canciones y la anota de inmediato en el Sindicato de Músicos.

Junto a la orquesta de su padre, llamada “Adito y Chany”, participan en bailes y programas radiales en LT9 Santa Fe.  A los trece años tiene la oportunidad de presentarse ante las cámaras de Canal 13 de Santa Fe y de la ciudad de Paraná –Entre Ríos.

En 1967 vuelve a presentarse en televisión, y es esta oportunidad es invitada en Canal 10 de la ciudad de Córdoba.  Esta actuación le vale a Chany la oportunidad de que se la contrate para presentarse en 1968, en el Gran Festival de Río Ceballos (Córdoba), donde actúan grandes figuras del ambiente artístico de la Argentina.  En esa oportunidad Rosanna canta canciones populares, entre ellas, algunas en italiano.  En esos momentos, en la orquesta de su padre la acompañan dos hermanos: el mayor, Ado, en órgano, y Daniel en bajo eléctrico.  Además la orquesta se completa con una guitarra eléctrica y un baterista.  Durante el mes de enero de 1969 “Adito y Chany” se presentan en la ciudad de Rafaela y allí Rosanna, ya convertida en una hermosa adolescente de 16 años, es escuchada por el productor Julio De Martino, quién tiempo más tarde, en la Capital Federal, logra que se la contrate para actuar, como invitada, durante una semana en “CABO 710”, un lugar del barrio de San Telmo donde se honra a los dos principales exponentes de la música porteña: el tango y la milonga.  Las presentaciones, que resultan un éxito, le abren las puertas de la gran ciudad.  Poco tiempo más tarde, inscripta en el concurso promocional de nuevos cantantes que organiza el programa de Canal 9 de Buenos Aires “Grandes Valores del Tango”, canta “Madreselvas” y, al escucharla, las autoridades del canal la retiran del concurso para contratarla, con cláusula de exclusividad, por el término de cuatro años.

Alrededor de 1970 comienzan las giras por las diferentes provincias y por el exterior.  Su talento incondicional y su dulzura casi alucinante, hace que la cantante ingrese a mercados como los de Paraguay, Brasil, Chile.  Triunfa sin cuartel en Venezuela donde su éxito es total.  Llega a Estados Unidos, donde le confeccionan una series de contratos para tentarla y llevarla a vivir a ese país, pero ella no acepta, su corazón está en su pueblo.

En el diario El Nacional de Caracas, 1976, puede leerse: “En muy contadas ocasiones se produce la conjunción de la belleza, el talento y el arte.  Y esto sucede en el caso de Rosanna Falasca, a quién ya nuestro público conoce por sus actuaciones en televisión durante el año precedente.  Dejó la cantante argentina una excelente impresión, convenciendo hasta los más exigentes tagófilos”.  El Heraldo de los Espectáculos de México, así se refiere a la artista: “Rosanna considerada en su país como la ‘Belleza rubia del tango’, es una escultural mujer de simpatía natural, que pasó del disco a la televisión y de esta al cine.  Lleva ya unos años en el medio, destruyendo el tabú que aseguraba que la mujer no interesa en el tango.  Por otra parte, Rosanna quiere demostrar, que los méritos de su canción logran satisfacer el interés de los jóvenes que gustan de lo bueno.  Sin dudas Rosanna es una de las figuras más fuertes de su país y ha entrado en el cine con el pie derecho.”

Las alusiones que se refieren a su incursión en el séptimo arte no son para nada exageradas ya que, en su debut, es dirigida nada menos que por Leo Fleider como protagonista de “Arriba Juventud”; título al que se suma, en 1972, “Siempre fuimos compañeros” en donde, bajo la dirección de Fernando Siro, conforma junto a Donald la pareja estelar a la que secunda un importante elenco en el que, entre otros, actúan Hugo del Carril, Irma Roy y Jorge Barreiro.  En Colombia, el periódico El Colombiano de Medellín de 1973, expresa sobre el trabajo de Donald y Rosanna en este film: “Se la considera la cantante más joven con mayor porvenir y, además, le preocupaba mucho su futuro como actríz por lo cual estudiaba arte dramático y se perfeccionaba cada día más en este especial trabajo actoral”.  En marzo de 1976, interviene en su tercer film “Te necesito tanto, amor”, dirigido por Julio Saraceni e interpretado por Elio Roca, Rodolfo Ranni, Elizabeth Killian, Carlos Scazziotta, Augusto Codecá, Nelly Panizza y la participación especial de Jorge Barreiro.

A partir de 1978 integra la “Cruzada Joven del Tango” y, en televisión forma parte del selecto grupo que acompañaba al conductor Eduardo Bergara Leumann en su “Botica de Tango”.

Julio Sosa, Jorge Sobral, Libertad Lamarque, Enrique Santos Discépolo y Homero Manzi son algunos de los nombres que siempre afloran de sus labios cuando habla de aquellos a los que admira; mientras que de ella misma dice Silvio Soldán: “Es una de las figuras jóvenes de mayor trascendencia del tango en los últimos años, pero sobre todo, es una joven mujer cálida, buena, compasiva, íntegra, con grandes ansias de vivir y querer.  Rosanna es un ser excepcional.”

Y su madre, Paula, la recuerde de esta forma: “Ella repartía su tiempo con nosotros, o iba al campo de sus tíos a andar a caballo, no había nada que la enloqueciera tanto como los chicos y los animales y para ella estar en contacto con la naturaleza, era un modo de vida deslumbrante.  Era una hija buenísima y muy preparada, estudió inglés y francés, danzas con Beatríz Ferrari, canto y teatro.  Le gustaba la música moderna, pero desechaba los prototipos.  Le interesaba la filosofía oriental, practicaba yoga, leía mucho y era muy reservada”.

Cientos de reportajes, infinidad de declaraciones, sesiones fotográficas por doquier y la figura de Rosanna “perpetuándose en el tiempo y la distancia”.  A lo largo de cada nota periodística, hablaba con la sencillez que siempre la caracterizó: “Pertenezco a la canción de Buenos Aires por herencia.  No sólo por haber nacido en esta tierra, sino porque en mi hogar hubo tango, y del bueno.  Hay muchas letras que por más que cante mil veces, nunca dejarán de emocionarme.  Cantar es algo más que la representación de insulsas letanías, aulladas o gritadas sin el mínimo respeto por los más elementales principios artísticos.  Cantar es vivir, emocionarse y entregar, esta es la mejor definición”.

El 20 de febrero de 1983, ese misterio oscuro y cruel que es el cáncer se la llevó de nuestros escenarios.  Fueron muchos los que acudieron a la despedida de la “princesita rubia del tango” –como la define Jorge Sobral-.  Sólo vive veintinueve años, pero es un tiempo que le sobra para hacerse amar ya sea por sus afamados compañeros en el camino del arte popular, ya sea por esos otros, anónimos, numerosos, el público que después de estremecerse con sus versiones de “Balada para un loco”, “Nostalgia” y “Adiós, Pampa Mía” decide ir a brindarle ese aplauso final, húmedo en lágrimas, que la despide frente al Panteón de Actores del Cementerio porteño de la Chacarita.

En abril de 1995 sus restos son trasladados al Cementerio de Humboldt, para que descansen en medio de esa naturaleza rica que ella amaba.

El 3 de junio de 2000, la Comuna de Humboldt le rinde merecido homenaje en la “1ra Fiesta Regional del Tango”.

 

Agradecemos a los docentes y alumnos de la EEMPI Nro. 8182 “Centenario de Humboldt” por los datos que componen este trabajo.

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Seppey de Gay, María Magdalena
Cronista de sucesos de la colonización de Esperanza. Colonizadora. Hacendada. Ama de Casa.

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Nacida en Heremence -Cantón de Valais-, Suiza, el 13 de febrero de 1849.  Padres: Margarita Morand y Juan Alejo Seppey.  Esposo: Alfonso Gay.  Hijos: Casimiro, Ana María, Paulina, Alfonsina, Alfonso, María, Emilio, Elena, Cesarea, Irma, Luis, Clotilde y ¿Mariana o Lucía?, fallecida a los 2 años.

 

“En 1855 el salteño Aarón Castellanos se compromete ante el gobierno para traer 1000 familias de inmigrantes en diez años, para poblar las márgenes del Río Salado.  El Gobierno destina 40.000 pesos fuertes, para tal fin.  Dicha cantidad la entregaría al arribo de las primeras 200 familias; pero el contratista Aarón Castellanos, tenía que avisar 4 meses antes de que llegaran para tener dispuesta dicha cantidad.  Dos años después de haber colocado Castellanos el último grupo de las 200 familias, embolsaría Castellanos al Gobierno, los 40.000 pesos fuertes, y antes de los 10 años” (Es copia fiel tomada del libro La Ciudad de Esperanza (Provincia de Santa Fe), del Padre Pedro Grenón S.J.

Más adelante, en la pág. 67, leemos:

 

Contrato de viaje:

Para Alexis Seppey, nativo del Valais, Suiza, de edad 53 años y  para su familia que es:

Su esposa: Margarita Morand de 50 años.

Para Magdalena Morand, su cuñada, ciega de 62 años.

Para Margarita Seppey, su hija de 21 años.

Pedro María Seppey, su hijo de 14 años.

María Bárbara Seppey, su hija de 10 años.

Magdalena Seppey, su hija de 6 años.

N. Matías Seppey hijo de Mathieu, del mismo lugar, su doméstico, de 31 años.

Juntos 8 personas”.

 

Así eran los contratos que traían en el fondo de sus maletas aquellos inmigrantes, que llegaron al interior de nuestro país, en 1856, mundo vacío de almas entonces, para levantar con su esfuerzo y sus evocaciones, lo que sería más tarde Esperanza, nuestra Primera Colonia Agrícola Argentina.

La familia Seppey llega a Buenos Aires el 14 de enero de 1856, con el primer contingente de 200 familias, en el barco a vela Lord Raglant.  Con ellos, nuestra biografiada: María Magdalena.

Llegaban para mezclar a la tierra virgen, su trabajo, sus ansias de progreso, sus añoranzas por la patria lejana, a lo que debieron agregar la angustia por promesas no cumplidas, y el recuerdo imborrable del viaje reciente, inacabable, que les hablaría por las noches de lo casi imposible de un pronto regreso.  Pero ellos agitaron esta tierra detenida, y mezclándola a las semillas nos dieron más tarde, ondulantes y pesadas mieses repletas de harina con las que amasaron el primer pan con sabor a América.

Pero para eso, debieron primero recorrer el Río Paraná y llegar a Santa Fe donde los esperaban.

En el trayecto, dos hijas del matrimonio Delleweld fallecen.  Cuando esto ocurre, las envuelven en un lienzo, y las sepultan a orillas del río.  Los padres, llevados por la angustia, deciden regresar a su patria.

La señora Gay, en un momento de recuerdos, manifiesta que al llegar a Santa Fe, ven algunas casas de material -no muy numerosas- con puertas dobles pintadas de rojo o de verde, y en el centro sólo ranchitos, y agrega: “La mayoría de las viviendas tenían huertos frutales”.  Con todo dolor dice más adelante: “También al llegar sucedió algo terrible.  Una señora apellidada Braun, olvida en el vapor una pañoleta y solicita a la señorita Esser que se la busque.  Sube a la misma, pero resbala en el descenso y cae al río con un chico llamado Pedro.  Éste se salva, pero no Ana, a la que resulta imposible hallar”.

A este episodio narrado por María Seppey, dos poetas santafesinos le cantan.  José Pedroni dice: “Por bajar mirando al cielo/ cayóse de la planchada,/ con todo su pelo rubio/ con toda su carne blanca// El Paraná boca arriba,/ tres días que la miraba/ los ojos llenos de peces/ ofreciéndole naranjas// De un lado estaba el recuerdo;/ del otro estaba la pampa./ Entre la tierra y el mar/ Ana Esser en el agua//(...).

Y Raúl A Mende escribe: “(...)Santa Fe le dio el beso de la tierra soñada/ y otro beso de sangre, de dolor y de fuego:/ Ana Esser, la rubia jovencita alemana/ que soñaba las tardes enteras con el puerto/ se abrazó con el río/ para siempre en silencio; / siete leguas faltaban de caminos de tierra.../ siete leguas que ahora poblarían sus nietos/(...)”.

Recuerda además María Magdalena que lloran las madres recién llegadas, por lo que les dicen las señoras del lugar, sobre el peligro que correrán sus hijos ante los indios, posibles atacantes.  Pero el indio no fue gran molestia para los primeros colonos llegados a Esperanza; los veían merodear, pero a lo lejos, según cuentan los historiadores.

Sigámoslos ahora, ya van hacia la colonia en el lento andar de las carretas.

María Magdalena no podrá olvidar su llegada a Esperanza.  Transcribimos a continuación, textuales palabras de su narración publicada en el Diario  El Colono del 7 de setiembre de 1931, donde expresa bajo el título “El día de la llegada a Esperanza”:  “A la colonia llegaron el 13 de febrero de 1856.  Y recuerda bien la fecha Da. Magdalena porque es precisamente la de su cumpleaños”.

Pronto dejará sus juegos y sus risas infantiles, para crecer, e inundada de vívidas impresiones por los sucesos ocurridos en la nueva tierra, relatará más tarde lo visto y escuchado, y se hará, sin querer, La Primera cronista de los primeros años de Esperanza.

Sus relatos concuerdan en un todo con los párrafos que dedica en el libro, antes citado, el Padre Grenón a la familia Seppey de Gay.

En el diario El Colono, anteriormente citado, que gentilmente nos acerca su bisnieto, el Dr. Raúl Luis Gay, María Magdalena relata para la historia un puñado de recuerdos, con los que documenta: Diversos aspectos de Esperanza cuando surge a la vida.

“La travesía en el barco a vela Raglant cuya partida tuvo lugar el 13 de noviembre de 1855, y -según el capitán-, fue una de las mejores”.  Manifiesta a la tripulación que: “debe venir alguna santa a bordo”, y señalando a la tía ciega de Magdalena Seppey, que reza con unción el rosario, dice -“Esa es la santa que nos ha protegido”.

La señora Gay mira como a lo lejos y recuerda entonces al pasajero Antonio Ginolet que cuando ya sólo ven agua, grita:-“Nunca más veremos tierra”.  El barco había salido de Dunkerque, trayendo a su bordo 206 adultos y 68 niños.  Los encargados de esperarlos, le indican a cada familia la concesión a ocupar y en la que muy pronto comenzarán a levantar su vivienda.  Este fue el primer desencanto sufrido: eran pocos los ranchos existentes en el lugar, y aquellos abundantes montes frutales de los que les hablaron al invitarlos a venir a Argentina, se veían convertido en chañares, tunas y algarrobos.

“Recibieron dos bueyes y dos caballos” –dice María Magdalena-, “con ellos debían trabajar la tierra, y varias vacas para leche.  A muchos pobladores los caballos se les volvieron a la querencia y como no sabían andar, les costaba volver a traerlos.  Pronto se enteran de la cercanía de un río, y sin saber que su agua era salada, salen algunos en busca del líquido elemento, con tan mala suerte, que por tres días estuvieron perdidos en la llanura sin límites.  Cuando ya los creían muertos, los ven aparecer cansados de buscar el camino del regreso”.

Dice la señora de Gay: “las tunas con su color llamativo, atrajo a grandes y chicos.  Las gustaron, sin saber de las mil espinas que luego les tocaría quitar”.

“Fue durante el primer año” -dice-, “que les entregaban una ración de carne todos los días y cada mes una barrica de harina.  El lugar de la entrega se llamó proveduría y estaba ubicada donde funcionaba el matadero, año 1931.

Su relato es por momentos atrapante ante tantos recuerdos que la asisten, y entretiene con su modo de narrar.  En cierto momento traza el retrato de un colono muy romántico y original, que “por comprobar la fecundidad de tierra tan elogiada, la agujerea con un palo y hecha en el mismo una sola semilla”.  Con picardía agrega María Magdalena: “La cosecha fue tan abundante como el esfuerzo realizado”.

Más tarde llegan los precarios arados de madera y por fin aquellos que construyen herreros europeos haciendo que el trabajo rindiese más.

Pero la colonia pasará el tremendo susto de la epidemia de viruela, a diez años de llegar, y si bien la primera aparición no produce víctimas, lo hace la segunda con varios decesos.  Apesadumbrada cuenta María Magdalena, los sucesos del 1 de enero de 1868 cuando se inicia la epidemia del cólera y fallecen, entre tantos otros, su madre, su hermano Pedro y sus tíos, Magdalena Moránd y Juan Seppey.

“Claro que no todos los que llegamos por aquel 1856, se quedaron en estas tierras.  Pero quienes lo hicimos, aprendimos a amarla tanto o más que a la nuestra”.

Magdalena Seppey, se casa con Alfonso Gay en 1869, matrimonio del que nacieron 13 hijos.

Más tarde cada uno de ellos conformará su familia que fructifica en otras nuesvas tan  dignas de respeto y admiración como la primera.

La casa de los Gay fue siempre mansión de afecto y consuelo.

Fallece Magdalena a los 85 años, 79 después de su llegada a América.  Honda conmoción produjo en Esperanza esta muerte, pasando por su casa en esos momentos una verdadera muchedumbre.  Es que se puede decir que fue una de las últimas figuras que llegaron a fundarnos la patria -como dice el poeta-, la que se iba para siempre.

Su muerte enluta a las familias Gay Vionnet, Gay Berráz, Dross Gay, Guala Gay, Grenon Gay, González Zimmermann, Gay Risso Gay, Müller Gay, Defagot, Deforel, Guibert, entre otras.

Fallece el 20 de junio de 1935, llevándose un trozo de historia de la querida ciudad de Esperanza, Primera colonia agrícola organizada del país, como ya dijimos.

 

Según su descendiente Rodolfo Gay, de Santa Fe, María Magdalena había tenido además una niña que fallece muy pronto y de la que nadie recuerda el nombre.  La señora María Montórfano de Roca envía los datos que nos transcribe el Dr. Raúl L. Gay según los cuales la niña existió y se llamó: Mariana o Lucía.  Vale decir, que la Sra. de Gay tuvo 13 hijos y que supo del dolor de perder una hija, que cuando se realiza el censo de 1889, tenía 1 año y que se supone fallece a los 2 años.

El fragmento de e-mail de Analía que interesa es el siguiente:

“También tengo datos de defunción de Alexis Seppey que falleció en 1885 y datos que copié del censo nacional del 15 de setiembre de 186 9”.

“Familia Gay”

“Gay Alfonso 22 años   suizo”

“Seppey Magdalena 20 años casada   suiza”

“Gay Mariana 1 año soltera argentina”

“Gay José Antonio 69 años casado  suizo”

 

Así fueron aquellos ancestros que es nuestro deber no olvidar.  Sobre sus vidas edificamos el país en que vivimos y a ellos les debemos el más cálido homejaje.

 

Agradecemos los datos que nos hiciera llegar al Dr. Raúl L. Gay, para esta biografía -datos de su bisabuela-, y la de los otros familiares que sumaron su buena voluntad para la mayor transparencia de la historia de Esperanza.

 

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Wernly, Dora Rita Krüger de
Profesora de Filosofía y Letras.  Instrumentista. Paramédica. Deportista.

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Nacida en Rosario, el 18 de noviembre de 1918.  Padres: Bellermina Ibáñez Videla y Carlos Emilio Krüger.  Esposo: Dr. Jorge Enrique Wernly.  Hijos: Jorge Alberto, Dora María, María Elena y María Susana Wernly Krüger.

 

El nacimiento de Dora Rita Krüger coincide con el año que se dio en llamar Año de la Paz.  El 11 de noviembre a las 11 horas una salva de cañón ordenada por el alto mando aliado, pone fin a la guerra.  La noticia gira por el globo y provoca en todos los habitantes de la tierra un profundo estremecimiento de alegría y esperanza.  También nuestro país inicia el año con una buena noticia: en Comodoro Rivadavia se descubren nuevas napas de petróleo.  La “Fragata Sarmiento” trae los restos de Bernardo de Monteagudo.  Comienza la Reforma Universitaria con una revuelta en la ciudad de Córdoba.  Se multiplican los manifiestos y surge la Federación Universitaria Argentina con representantes en Buenos Aires, Córdoba, La Plata, Santa Fe y Tucumán.  Nieva en Buenos Aires.  Por los teatros aparece el sainete.  Era Presidente de los argentinos Hipólito Yrigoyen (12-10-16 / 12-10-22) y Vicepresidente el Dr. Pelagio Luna (este último fallece en ejercicio del cargo y ocupa su lugar el Vicepresidente 1ro del Senado Benito Villanueva).  En tanto gobierna Santa Fe Don Rodolfo Lehmann (9-5-1916 / 1-12-1919).

Pasan algunos años y ya la vemos a Dora Rita asistir a la escuela primaria, y siempre en su ciudad natal, cursar estudios secundarios y universitarios.  Después de obtener el título de Profesora de Filosofía y Letras, sus ansias de superación la llevan a cursar medicina, al tiempo que era bibliotecaria en la Escuela Normal Nº 1 de Rosario.  Pero al finalizar el 5to año de ésta carrera, el amor de su vida, reciente médico que luego será brillante profesional en Esperanza, la requiere en matrimonio.  Es así que en 1945 -año en que se funda el periódico Clarín-, Dora y Jorge van a fundar también una familia.

Dora Rita provenía de un hogar donde la madre supo ejercer altos cargos dentro de la docencia y el padre, valioso y humanista escritor, había sido además cronista del diario La Capital de Rosario.

El amor la une a otra gran familia, la familia Wernly, cuyos ancestros llegaron un día de 1856, desde Suiza, entre los primeros, para fundar Esperanza e iniciar en la pampa húmeda la actividad agrícola. 

Quienes conocieron a Dora coincidirán con nosotros en afirmar cuánta actividad desplegaba en sus días de compañera amante de su esposo y madre ejemplar.  Entre tantas otras actividades la vemos ejercer como profesora, en su área, en la Escuela Normal “Domingo F. Sarmiento” y en el Colegio “Ntra. Sra. del Huerto”.  Colabora como paramédica en el Hospital local, en el primer sanatorio de la ciudad de Esperanza que funda el padre de su esposo, el respetado y querido Dr. Juan Wernly, y en Centros Asistenciales de barrios de la ciudad.  Secunda como instrumentista a su esposo y a otros médicos cirujanos.

“Movilizada por el dolor de los pobres a los que la acercó su gran sensibilidad, formó parte de las Damas Vicentinas; las Damas Franciscanas; la Agrupación de Santa Rita; la organización Rayito de Sol de ALPI; LALCEC y otras asociaciones de servicio y o beneficencia, y ayuda permanentemente a los Artistas Plásticos de Esperanza, influenciada por su gran amiga Elsa Benesovsky.

Sus deseos de superación, la llevaron a ampliar su vasta cultura con el estudio de inglés y alemán, que ya practicaba en su infancia, y además conocimientos de francés.

Estudió traducciones de algunas obras y había comenzado en el año de su muerte a incursionar en el italiano.  El piano fue el instrumento que ejecutó, ya que le gustaba mucho la música, sobre todo la clásica, con la que deleitaba sus ratos de soledad.

Entre los deportes en que se destacó, podíamos nombrar la natación, con la que en su adolescencia y juventud, obtuvo medallas y premios como el logrado en el famoso “Cruce a nado del Río Paraná” en su ciudad natal.  Con su esposo viajaban, pero cada viaje era planificado, con objetivos fijos, estudios de historia y geografía, diapositivas y notas que luego serían compartidas con la familia y los amigos.  No le eran extraños los riachos del Paraná que recorrían en su yate “Vagabond”, llevando ayuda a los isleños pobres; ni los cielos que surcaban en su pequeña avioneta biplaza.

Con su infinita ternura -como cuentan sus innumerables amigas-, y su permanente actitud de servicio y solidaridad, recorrió Esperanza en su larga residencia en la ciudad.  Ejemplo de matrimonio, se sintió herida en uno de sus flancos un 23 de marzo de 1979, cuando fallece su esposo Jorge.  Desde entonces, “Dorita”, como todos la llamaban, sintió, y así lo manifiesta, “que la ausencia del ser querido crea un enorme vacío dentro de uno”.  A pesar de ello, con la entereza de su “propia raza”, supo sobreponerse y seguir adelante dando ejemplo de fortaleza a sus propios hijos.

Incansable y dinámica, fallece en Esperanza el 30 de junio de 1995.

Lo hizo silenciosamente, como ella sabía decir: “sin molestar a nadie, partir al viaje más largo y hermoso que nunca antes realicé”.

Su presencia vivirá para siempre entre los que la conocieron y disfrutaron de su amistad y bienestar de su cercanía.

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Ziperovich, Rosa Weinschelbaum de
Docente – Dirigente Gremial

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Nacida en Moisés Ville, el 18 de mayo de 1913.  Padres: Raquel Guestrin y Abraham Weinschelbaum.  Esposo: Samuel J. Ziperovich.  Hijo: Saúl A. Ziperovich.  Fallecida el 15 de noviembre de 1995.

 

Las monarquías en crisis y el siempre conflictivo territorio de los Balcanes en pie de guerra son, en 1913, dos símbolos que constituyen un anuncio de los males que muy pronto caerán sobre Europa.  En Asia, Sun Yat-sen seduce a la mitad de los chinos con las bondades del sistema republicano y el país se divide, Mongolia, mientras tanto, pasa a ser un protectorado ruso.

En nuestro país, la Capital Federal es asombrada testigo de la inauguración de su primer subterráneo; Tucumán el escenario de una sublevación carcelaria que en su ferocidad arrasa con la vida de varios presos; y Santa Fe, de conflictos que tienen origen en el malestar de la población rural.

El Dr. Manuel Menchaca gobierna la provincia cuando nace Rosa Weinschelbaum en Moisés Ville, un pueblo pujante en lo que hace a la actividad educativa y cultural, típico de un tiempo en el que se busca desde el fomento el engrandecimiento de la nación a través del crecimiento personal de sus ciudadanos.

No es casualidad que en ese entorno social que prioriza la educación frente a la economía, y en el seno de una familia que sabe practicar el comercio y domar la tierra y sus elementos sin que falte tiempo para la lectura y la preocupación por los problemas sociales y políticos del momento, hayan crecido con Rosita su amor por el saber y su sentimiento de rebelión necesaria ante la injusticia.

En la Escuela Láinez Nº 60 inicia su formación primaria, que más tarde completará en la Fiscal Provincial Modelo; y en la Escuela Normal de Rafaela “Domingo de Oro” se recibe de maestra, en 1930, a los 17 años de edad.  Aquí toma su primer contacto con los métodos de la Escuela Nueva: Claparède, Ferrière, Decroly y Montessori son algunas de sus lecturas, a las que agrega las de Alfredo Ferrer I Guardia y Francisco Guineo de los Ríos, entre otros.

Son tiempos de juventud, la llama de la pasión se aviva para mantenerse resplandeciente hasta el último de sus pensamientos.  Hay charlas filosóficas, distintas vertientes, autores, todo le sirve para afianzar su espíritu solidario y luchador, su postura que no se ciñe a dogmas, y prefiere la meditación coherente a la hora de proponer vías de solución para los problemas de la coyuntura que le toca enfrentar.

Llega el momento de estrenar su primer guardapolvo de maestra y lo hace en la escuela Nº 462 de Moisés Ville, donde ejerce desde 1931 y a lo largo de un lustro hasta que, en 1936 es trasladada a la escuela Nº 262 de Monje.  Aquí sufre su primera cesantía.  Meses después se la reincorpora en Coronel Domínguez, y con posterioridad es trasladada a la escuela Nº  851 -como directora de la escuela complementaria-, en Palacios, San Cristóbal.  Su próximo destino es la escuela Nº 735 de Estación Frontera, departamento Castellanos, y más tarde, ya como vicedirectora, la escuela Nº  138 de Rosario. Por concurso, ingresa a la escuela Almafuerte, y por la misma vía, accede a la dirección de la escuela Nº 119.  Mientras se encuentra al frente de este establecimiento, en 1950, se le impone la segunda cesantía, que se extiende por seis años.  Durante la misma siguió estudiando, leyendo, reuniéndose con compañeros como si estuviera en actividad.  “Fue esta su segunda cesantía.  Había ya sufrido una primera, muy breve, en el año 1937, cuando trabajaba como maestra en la escuela Nº 286, de Monje, y fue denunciada por el director y la superioridad por portar y leer libros ‘peligrosos’: Huasipungo de Jorge Icaza, e Historia de los ferrocarriles argentinos, de Scalabrini Ortiz.

Fue reincorporada en 1956 en la escuela Mariano Moreno, donde permaneció poco tiempo, porque obtiene el cargo de ‘supervisora’ después de superar un muy difícil concurso.  Así llega a ser responsable del circuito ‘A’ de la 3a Sección Escolar, que comprende la zona norte de Rosario y se extiende por la ruta 11 hasta Timbúes.” -Rosa Ziperovich. Una vida para la vida, Liliana Sanjurjo y Ana María Molina, Ediciones Amsafe.

La tercera le llegará en 1976, cuando es supervisora de escuelas de Santa Fe, cargo al que llega sólida en sus principios y asentada en dos pilares: su profunda formación teórica y la gran experiencia que le aporta el hecho de haber ejercido en tantos y diversos establecimientos educativos.

Estas separaciones de sus cargos siempre estuvieron ligadas a su forma de pensar, sus ideas políticas y sociales que desde la primera juventud la llevan a integrar movimientos defensores de la libertad y los derechos humanos, y desde su ingreso a la actividad educativa, agrupaciones gremiales en las que llega a ocupar cargos de dirigencia.  En 1931, se suma a la fundación del Círculo de Maestros en Moisés Ville, que después se adhiere a la Federación Provincial del Magisterio de Santa Fe.

Con emoción, con orgullo, Rosita recuerda no haber faltado a ninguna asamblea de la Federación, algunas veces viajando en tren, otras en colectivo, y hasta en sulky, acompañada de su hijo, por entonces muy pequeño.  Es secretaria en tiempos muy difíciles, que llegan a imponer la clandestinidad después de que la entidad es clausurado, en 1950.

La Federación se divide y ella queda como integrante del Sindicato de Trabajadores de la Educación de Rosario, en el que trabaja, anteponiendo la coherencia al bienestar, aún después de su jubilación.

Como reconocimiento a esta labor la biblioteca del gremio y el instituto de formación docente llevan su nombre.

Durante 1963 es becada por la Fullbright Comission (Comisión de Intercambio Educativo entre EEUU y Argentina), y de esta manera se reúne en Puerto Rico con docentes que trabajan acerca de nuevos enfoques para la enseñanza de la matemática moderna.

En 1993 es declarada ciudadana ilustre de Rosario y, al año siguiente, el Frente Grande la incluye en sus listas de candidatos para la Asamblea General Constituyente.  Es la primera vez que acepta el ofrecimiento de un partido político.  Lo hace con pasión y, resulta ocioso decirlo, despojada de todo interés, con la exclusiva intención de colaborar, a sus ochenta años, en la realización de nuestra Carta Magna.

Ya sea como vicedirectora, directora o supervisora jamás pierde de vista la importancia de la formación de los docentes a su cargo; y también se encarga de la difusión de su experiencia en el aprendizaje de la matemática moderna y de otras áreas educativas en numerosos viajes por nuestro país, por Venezuela, Colombia, Perú y Paraguay.

Entre 1986 y 1990, Rosita es profesora asociada a la cátedra del área de Curriculum de la Carrera de Ciencias de la Educación que depende de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario.

El Plan Nacional de Alfabetización de 1966 la tiene corno asesora, y también la Organización de Rehabilitación por el Trabajo (ORT), con sede en Ginebra.

Es autora de Matemática Inicial para Adultos (Consejo Nacional de Alfabetización, Buenos Aires, 1966)-, Enseñanza Moderna de Matemática (Ed. Biblioteca, Rosario, 1969); Matemática Moderna (Ed. Diagraf, Buenos Aires, 1971); Pert y Camino Crítico (aplicados al trabajo escolar) (Ed. Diagraf, Buenos Aires 1972); Estadística Elemental para la Escuela Primaria (Ed. Diagraf, Buenos Aires, 1973); y Memorias de una Educadora (en Historia de la Eduación Argentina, A. Puiggrós, Ed. Galerna, Buenos Aires, 1992).

Fallece el 15 de noviembre de 1995.  Aunque los maestros argentinos acaso sean sus principales herederos, ninguno de nosotros deja de ser beneficiario de su ejemplo.  Su última clase aún no ha sido dada, porque sus enseñanzas hoy son la base del trabajo de tantos de sus discípulos, que luchan en las aulas por el crecimiento personal de nuestros hijos, y así toman a su cargo el futuro de esta querida patria.

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